lunes, 28 de julio de 2014

Caos

Una vez le pregunté a mi maestro, Agustín García Calvo, en qué se parecía la vida a la muerte. "En que no se sabe lo que es", respondió fulminante. Efectivamente, no se sabe lo que es ni una ni otra y en eso son iguales. "Claro", alguien diría, "no se sabe lo que son pero se va sabiendo con el tiempo". Pues parece que no es así, que, como mucho, lo que se va descubriendo no es lo que son, sino lo que no son.
Con esa técnica cestera que llaman 'caótica' o 'de punto caótico' pasa algo de lo mismo que, cuando te pones, vas averiguando no cómo es sino más bien cómo no es. Y en esas te das cuenta que de caótica nada, que, a poco que escuches (o te fijes, tanto da), ella, sobre la marcha y con sentido común, va organizándose (o diciéndote cómo hacerlo) y si no te dejas llevar, va mal, queda mal.
Últimamente me ha tocado hacer diversas cosas con ese 'punto'. En el mes de julio dos piezas muy diferentes. Los amigos de la asociación Palombar (Uva, Portugal), me llamaron para impartir un curso en el que los alumnos tenían que construir una gran paloma tejida en mimbre. La finalidad de la obra era colocarla en uno de los muros exteriores de la casa en que tienen su local. La mayoría de los participantes no había tocado un mimbre en su vida pero, a fuerza de dejarse, fueron entreviendo cómo el propio tejido demandaba cada siguiente paso y cómo, deshacer, era en muchas ocasiones lo mejor que podían hacer.
Por otro lado, unos cestos que se me ocurrieron unos meses atrás para cierto encargo que las amigas de Rojomenta me habían hecho, fueron vistos en la red por alguien que los encontró muy adecuados para sus productos. Llamada telefónica y una encarga de un buen montón de ellos...que en estos momentos no puedo atender.
Paso la comanda a mi buen amigo Javi y le doy unas pequeñas instrucciones acerca del 'punto' de marras. Me encuentro entonces de nuevo con que, la mejor manera de explicarle cómo, es diciéndole cómo no, a fin de que salga bien ese caos que no es tal. En fin, un lío.
Y ya, para liarla más, se pregunta uno, pues si eso que parece caótico no es un caos, ¿qué es caos? Y caes en la cuenta de que el caos de verdad es el organizado, el que presume de no serlo, el que ocasiona uno en el cesto cuando tiene una idea de cómo hacer el 'punto', o el que impone cualquier sistema (pólitico, religioso, ecónomico...) con sus leyes (y consecuentemente con sus guerras y demás sangrías) pretendiendo saber que sabe un mundo, que verdaderamente "no se sabe lo que es".

2 comentarios:

Grace Miller dijo...

Gracias Carlos, es muy bueno tu aporte reflexivo. dicen de sotras disciplinas que solo los Maestros pueden olvidares completamente de lo aprendido y liberarse de las reglas, para acceder a nuevas reglas y aprender nuevas cosas. Gracias Maestro, compartimos iguales tramos de creatividad!!

Carlos Fontales dijo...

Gracias a ti, Grace, por tu comentario. Si librarse de lo aprendido y sus reglas obliga fatalmente a caer en otras...sin tregua, a por ellas!