lunes, 25 de mayo de 2020

Ruido

Se cerró la puerta y la vida ocurrió en soledad. Soledad ante la noticia de la muerte del amigo, la quiebra de la razón de aquél cuya lucidez admirabas, el abrazo deseado, la sonrisa desvanecida, tu rostro que se aja en el espejo. Pero también, el ramo de mimosas en el jarrón y el declinar de su sombra fiel al sol poniente; la rotundidad lógica de las leyes de una técnica espartera; el fugaz cruce de miradas con la golondrina que se cobija de la lluvia junto a sus hermanas. Admiraste la grandeza de un sencillo sentimiento; te atrapó la sutileza del sereno no lugar donde todo está por sentir.  
Suena la aldaba de la puerta, abres dispuesto a escuchar el testimonio de la soledad del otro y de frente un bofetón de bocinas atronando, gentes que chillan y agitan banderas; rancio ruido por ensordecer el bisbiseo de la vida.

sábado, 16 de mayo de 2020

Perdida patria

No sabía dónde me había perdido de mí mismo. Daba una señal al interlocutor: A ver si puedes localizarme siguiendo la pista del último cesto que estaba haciendo, uno entre los que -todos inacabados- había en el lugar donde desaparecí. Ha sido entonces que la vigilia, soñándome despierto, ha dormido aquel sueño. Desorientado, me levanto de la cama y dirijo a la cocina únicamente por hacer algo: un camino trillado que, sólo con el resplandor de la farola que atraviesa la ventana, recorro sin necesidad de encender la luz. Súbitamente, bajando los peldaños de la escalera, caigo en que, de cierto, nunca he sabido dónde estaba. Más que nada porque no reconozco éste lugar en el que hay resplandor, escaleras, viajes transoceánicos o preguntas. En el fregadero, el lento goteo del grifo sobre un vaso lleno de agua inunda el silencio de la noche. Como algo sin hambre. Bebo sin sed. Regreso a la cama sin sueño y cierro los ojos. Un haz de luna ilumina el dedo adulto al que se aferra la manita del bebé dormido; el sabor de una caricia viaja hasta las entrañas de los labios; cierta escalera niega cualquier respuesta y sólo alcanza a preguntar... Imágenes, olores, sonidos que se suceden al compás de aquellas gotas en el fregadero; inacabadas sombras que aciertan a señalar mi perdida patria con la precisión del dardo que lanza una vieja cajita de música cuando se abre. Continúo durmiendo. 


domingo, 3 de mayo de 2020

Resurrección

"La resurrección de los muertos que se nos tiene prometida". Así, despojada de cualquier atuendo, un día aquella frase atravesó mi descuidado oído para venir a refugiarse en esos abismos de uno donde no puedo llegar. A veces, como ola que alcanza la playa, asoman a la superficie de mis días aquellas palabras y, en su resaca, me arrastran hasta sumergirme en un cuerpo que no nace nunca porque nunca murió. Allí, los otros, los que despedí en mi sueño cuando su barco para siempre se alejaba, regresan con cantos y sonrisas del viaje al que no partieron jamás. 



sábado, 25 de abril de 2020

La fuente Santa

Hay en el pueblo varias fuentes. Una de ellas, apartada, recogida y con el sólo nombre de Santa, acoge el recuerdo de otros sin más identidad cierta que la de santos: unos a quienes, érase una vez, cuentan que les cortaron allí las cabezas por no bajarlas ante el mandato de… Un mandato, qué importa cual. Dicen también, que la fuente obra milagros y en tal fe vienen de cuando en cuando los feligreses a implorarlos.
En ella, como en las otras del lugar, el agua mana de los misteriosos hondones de la tierra: no hay caño, no hay manantial a la vista, sólo el agua brotando incesantemente. Lavarte la cara y manos, escuchar, oler, incluso a veces ver, es un ritual que no obedece a nada especial, como amar, pero en el que te embebes cuando surge sin saber por qué o de dónde, como ocurre con tan benditas aguas. Un día tropiezas con algo, un rumor de fresnos, un trino de jilguero o el delicado esqueleto de una hoja y caes en la cuenta de que no hay mayor milagro que esos. Cumplido el ritual te vas. Como cada día. O eso crees. 

lunes, 20 de abril de 2020

Gorras de cop

Ana Isabel Sanchez-Marín ha dedicado muchos años a la investigación, enseñanza y divulgación de las gorras de cop o chichoneras. Según cuenta ella en su libro Mètode d' elaboració de les Gorres de Cop (Editorial Arión) estas chichoneras de paja las inventó el Sr. Roc Vidal, un cestero establecido en Bellvei (Tarragona) a principios del siglo XIX y tenían la función de proteger a los niños de los golpes en la cabeza cuando comenzaban a dar sus primero pasos. Con el tiempo, la demanda de gorras fue tan importante que sesenta mujeres del pueblo llegaron a trabajar en su elaboración a través de distintos talleres. Sin embargo, a finales del siglo pasado el oficio había decaído tanto que estaba a punto de perderse. En vista de la situación, en el 2001 surgió desde el Ayuntamiento la iniciativa de crear una escuela en Bellvei con el ánimo de recuperar estos conocimientos, siendo a partir de ahí que Ana comenzaría su labor.
En el año 2009, desde la escuela de cestería de la Diputación de Lugo, que por aquél entonces yo estaba encargado de coordinar, invitamos a Ana a que viniese a impartir un taller sobre el proceso completo de fabricación de dichas gorras. A lo largo del curso fui grabando todos los pasos y, una vez terminado, le pasé el vídeo a ella. Hace unos días recibía un correo suyo informándome que había montado aquellas imágenes y comentándome lo 'tranquila' que se encontraba al finalizar este trabajo desprendiendose así del run run que me ha acompañado estos años de que todo podía perderse si no lo ponía en algún sitio. Por parte de Ana, podéis encontrar la filmación en Youtube  dividida en diferentes capítulos. Por la mía, incluyo el vídeo todo seguido en mi canal de Vimeo.
Sin duda es una excelente noticia y muy de agradecerle a ella la finalización de este reportaje que ayuda a enriquecer la información que ha venido compartiendo estos años sobre las gorras. Es verdad también, que da una cierta tranquilidad pensar que, de alguna manera, este quehacer está bien recogido y documentado. Aún así, sigo pensando que no hay nada mejor que aquello que se enseña, comparte, hace y palpa directamente, en todo, pero especialmente en actividades como esta de la cestería. Confío en que a Ana, como a tantos otros y especialmente a los que han tenido la suerte de recibirlo de esa manera, le siga ronroneando algo por sus adentros que le empuje a continuar haciéndolo así, mano a mano, más acá del triste y estrecho mundo virtual. 

martes, 7 de abril de 2020

Quién sabe

Hace apenas diez días recordaba en este blog y otras redes a mi amigo y maestro de cestería Antonio Yáñez. En estas estaba cuando el sábado pasado me informaron de que había fallecido esa misma noche. En medio de la congoja, pensé: Se ha estado despidiendo.
La última vez que visité a Antonio fue en Febrero del año pasado; hacía bastante tiempo desde la anterior ocasión y le encontré muy desmejorado. Las conversaciones, -escasas porque predominó el silencio, ese silencio que tanto sabe decir- sonaban, de alguna manera, a despedida: si no de la vida, sí de una vida. Mientras comíamos en un restaurante nos habló, entre otras cosas, de sus años de 'alimañero', cuando cazaba con trampas pequeños animales para vender sus pieles; o de los tiempos en que se levantaba de noche con su padre y hermanos para llegar a los montes al amanecer y aprovechar el día cortando varas de avellano: eso si que era bonito, aseveraba con el rostro iluminado por el recuerdo. Ya no vivía en su casa, ahora estaba en la residencia para ancianos de una villa cercana y costó bastante que se animase a visitar de nuevo con nosotros (me acompañaba mi hermano) su pueblo. De vuelta, tras parar como había sido nuestra costumbre a tomarnos una cerveza en la cantina de S. Cristobo, llegó el momento de despedirnos. Un fuerte abrazo, nada más. De un impulso, volví a coger la cámara de vídeo (había estado grabando muchos momentos de aquel encuentro) y filmé su entrada en la residencia, su adiós sin palabras. No volvimos a vernos.
Pues hasta otro día que volvas por ahí, le dijo una vecina como despedida tras la visita de ese día al pueblo. Quen sabe cando volverei, respondió él. Sea cuando sea, hasta la vuelta, Antonio.

Nota: Vuelvo a dar noticia del vídeo que grabé a Antonio siguiendo el proceso de fabricación de sus cestas y lo que detrás de ello había. En este caso, sólo para informar que lo he vuelto a subir a vimeo con mayor calidad. https://vimeo.com/204613699

miércoles, 1 de abril de 2020

Aburrirse


-         - ¿Qué haces?
-         - Nada en particular.
-         - ¿Y no te aburres?
-         - Sí, colosalmente.
-         - ¿Qué horror, no?
-         - ¿Horror? ¿Por qué?
-         - No sé, entiendo que la situación de encierro no deja muchas posibilidades pero siempre se puede uno buscar distraciones para pasar el tiempo.
-         - Eso si que es aburrido. Se harta uno de ver y escuchar por todas partes consejitos o muestras de cómo apañárselas para rellenar el vacío que nos ha dejado este confinamiento.
-         - Cómo eres. Bueno, son unos días y algo hay que hacer hasta que podamos volver a la vida normal.
-         - Sí, a ésa que está toda abocada a la felicidad que habrá de llegar en un futuro.  La normalidad en que se pasa uno el día maldiciendo del trabajo –o la falta de él, que viene a ser lo mismo- y demás pleitesías que ella conlleva. En definitiva, de tener que esta callando aquella voz que por los adentros te balbucea: esto no es, esto no es….
-         - Hombre, tan poco es tan así. Hay momentos malos y buenos, así es la vida.
-        -  Sí, claro. Pero ¿no te suena eso a viejo, en el peor sentido de la palabra, a aceptación de la triste realidad?
-         - Tal vez, pero…
-         - Pero nada. Mira, por cuestiones que poco importan al caso, se nos ha presentado un momento de obligado detenimiento, así que… Por qué, en lugar de estar machacándonos con la TV, el internet, o saliendo al balcón a insultar o aplaudir como está mandado, no se para uno y se aburre, sin más, con ningún objetivo. Aburrirse gloriosamente, sin paliativos.
-         - ¿Hasta la desesperación?
-         - Y más, tal vez. Pero como no hay mucho que esperar, al menos durante unos días, pues también de esa desesperación tendrá uno que aburrirse.
-         - ¿Y entonces?
-         - Pues no sé. Habrá que descubrirlo. A lo mejor hasta llegas a aburrirte de ti mismo, de ése que continuamente quiere escapar de ello. Del que se pasa todo el día crucificado entre lo que debería y no debería hacer; que tiene que estar siempre ocupadito –con ocio o trabajo, ¿hay diferencia?- no sea que se le tambalee el tinglado; de ése que proyecta toda su vida al mañana y por eso lo de hoy nunca es vida. Tal vez, al aburrirse de él, de uno, ya no le dé más escucha y …
-         - ¿Y?
-         - Pues nada es seguro, pero quién sabe si en ese desconocido silencio no se deje oír otra voz, aquella que ronroneaba: no es esto, no es esto.
-         - ¿Y qué dirá esa voz, como tu la llamas, además de eso que ya decía?
-         - Ah, esa es la gracia, que está por descubrir qué dice y hace.
-         - En cualquier caso, y sea lo que sea que pase si aparece algún descubrimiento, ¿de qué servirá?, en unos días todos a lo de antes más o menos y …
-         - Claro, claro, no hay mucho que temer, el mañana siempre será mañana. Pero, en tanto llega ¿vas a desaprovechar la ocasión que ahora se brinda?
 Imagen: Nine AM (Edward Hopper)

sábado, 28 de marzo de 2020

Antonio Yáñez

Estos días de atrás, Tim Johnson, amigo y colega de oficio, recordaba en Instagram y Facebook la visita que hace unos diez años realizamos a mi querido maestro cestero Antonio Yáñez. Esta noticia removía muchos y muy emocionados recuerdos de los años de aprendizaje y amistad que he disfrutado con Antonio. La aldea de la sierra del Caurel (Lugo) donde él vivía, de alguna manera se convirtió durante gran parte del tiempo que permanecí en Lugo, en mi segunda residencia. Confío en que algún día podré relatar aquellas vivencias y enseñanzas movido no por otra razón sino la de sentir que empujan en mí por salir. 
En tanto en cuanto, aquí van unos ¿aperitivos? Por un lado, rescato una vieja entrada que hice en este blog allá por el 2013 tras una visita que realicé a Antonio: el retrato de una escena en la cantina donde a menudo tomábamos una cerveza y que puede dar idea del pensar, decir, callar y relacionarse entre las (antiguas) gentes de aquellos valles. Por otro, la invitación, para quien lo desee, a ver el vídeo que publiqué hace unos años recogiendo algo de su labor cestera tal como yo la viví. Se titula, Seica estamos dous no mundo* -haciendo referencia a un comentario que hizo durante la grabación- y aquí va el enlace: https://vimeo.com/204613699
Salud, Antonio, te llegue como te llegue este mi emocionado recuerdo y sí, pese a la distancia, Seica seguimos estando dous no mundo. 
*Algo así como: Al menos estamos dos en el mundo.


ALDEA DE ANTONIO

CARLOS.- Carallo, Antonio, así que xa non facías mais cestos, eh! E mira, aquí traballando coma sempre.
ANTONIO.- Home, home, pero mira quén está aquí! E logo, cómo é que viñeches?
C.- Xa ves, sempre d´acá p´alá. E tí?, non decías que xa estabas vello e non traballabas nada?
A.- Nada.
C.- E logo esto?
A.- Nada, esto non é nada; unha nadiña por pasar o tempo.
C.- Xa.
A.- Veña, imos tomar un trago a San Cristobo!
C.- Imos.

CANTINA DE S. CRISTOBO

A.- Pasa. Anda, camiña!
C.- Tu primeiro, Antonio.
A.- Boas tardes.
DOS VIEJOS SENTADOS JUNTO A UNA MESA.- Boas.
A.- Mira, estes dous son os xefes de S. Cristobo, non ves o gordos qu´están?
VIEJO 1.- E logo, Antonio, ti eres o xefe do teu pobo. Estás flaco porque cómenche as pulgas,
que alí hai moitas!
A.- Tomalle algo. A ver rapaza, ponlle aquí ò rapaz o que queira! Para min unha cerveza.
C.- Outra pa min.
Silencio. Silencio. Silencio.

V. 1- Pois a min sempre gustaronme as mulleres. Moito. E comer ben. Traballar, traballé sempre forzado. 
VIEJO 2- Pois eu non. E hoxe traballo porque quero.
V. 1- Pois eu forzado, sempre traballé forzado.

Silencio. Silencio. Silencio.

V. 1- E mira, son vello, pero si pasa unha rapaza ben feita, vánseme os ollos tras dela.

Silencio. Silencio. Silencio. 

V. 1 - O outro día estaba de conto c´a Felisa. E veña conto. E digolle: Vouche tocar unha teta. E díceme a Felisa: E pegoche un hostión! Mira, a lengua que ande o que queira, pero as mans quetas.
E lambinlle* unha teta.
Breves risas.

CAMARERA.- Aquí están as cervezas.

Silencio. Silencio. Silencio.


* lambinlle: le lamí.

sábado, 21 de marzo de 2020

El calzado tradicional con fibras vegetales. Conferencia.

En una entrada anterior de este blog que hacía referencia a las actividades que desarrollé este año en la Universidad Popular de Albacete, mencioné una conferencia sobre calzado vegetal. La charla, titulada El calzado tradicional con fibras vegetales, se grabó en vídeo y ahora la presento aquí por si hay alguien interesado en escucharla.
La edición y montaje de la misma la ha hecho Paz Sriphova, una amiga fotógrafa participante en el curso sobre espardeñas que impartí en la misma Universidad y que, muy amablemente, se ofreció a llevarlo a cabo. Muchas gracias, Paz por tu generosidad y buen hacer.
Por problemas técnicos, la voz no se grabó con demasiada nitidez y además, a partir del minuto 32 aproximadamente, el micrófono que llevaba puesto dejó de funcionar por lo que el sonido es de sala. Lamento estos incidentes. También, al revisar la conferencia, encuentro que hay algunas imprecisiones y errores en cosas que expuse. Confío en que, si surge otra oportunidad, podré corregirlas así como mejorar lo que sólo ha pretendido ser una introducción al mundo del calzado elaborado con fibras vegetales.

miércoles, 18 de marzo de 2020

Pestes

Pues ya que las alarmas virales de las instancias superiores no nos permitieron celebrar el curso acordado para el fin de semana pasado, y continuar con ello las enseñanzas de técnicas esparteras tan interesantes como lo son el recincho y el recinchillo, justo será, en contrapartida, aguarle un poco la fiesta a ellas. Así que, aunque sea desde la impotencia que nos alimenta a los de por acá abajo, y a sabiendas de la poca o nula eficacia que la siguiente denuncia pueda tener sobre su poderío, valga aquello de que "es amarga la verdad / quiero echarla de la boca" para ensayar aquí con unas líneas, si no a decir la verdad de la verdad, tal vez sí algo de la verdad de la mentira, ésa que intenta encubrir qué son y para qué quieren servir las pestes. Valga para lo que valga, que diría mi Maestro. 

PESTES


Y fue entonces que el Señor, viendo derrumbarse el mundo que había creado, quiso impedirlo. Presto a ello, ordenó el envío de nuevas y sucesivas pestes –todas la misma pero cada cual más aterradora- que ya solo con su nombre atemorizasen a las gentes y las pusiera en disposición de obedecer mansamente el cumplimiento de su eterna pero renovada ley.
Reyes y sacerdotes -vicarios del Señor en la tierra- fueron los encargados de anunciar la llegada del mal y disponer las cruzadas que con él acabarían. ¡Apartaos de los semejantes, en vuestro ser el fruto y la semilla de pestilencia! ¡Encerraos, echad la llave de vuestras casas y estad atentos a nuestra palabra! ¡Unidos todos por la separación venceremos al enemigo! ¡La desobediencia pondrá en peligro vuestra vida y la del prójimo: vigilaos los unos a los otros! El sacrificio tendrá su recompensa. Tened fe y seréis salvos.
Y el Señor vio que los más creían. Y se complació.


La imagen superior corresponde a una miniatura de un libro de oraciones del siglo XV. El papa Gregorio I conduce una procesión alrededor de Roma, para pedir el fin de la epidemia de peste.

jueves, 5 de marzo de 2020

Siete pares de esparteñas, una charla y un pastor.

Que José Fajardo, desde la Universidad Popular de Albacete, me propusiera impartir un taller de elaboración de esparteñas fue una agradable sorpresa. Añadir más tarde a esa invitación la posibilidad de dar una charla sobre el mismo tema, ya un alegrón. Fue entonces que algo en mi saltó proponiéndole que la conferencia no se limitara a las esparteñas sino que abarcara el calzado tradicional elaborado con fibras vegetales en España y fuera de ella. Llevo varios años curioseando en ese mundo y la verdad es que no pensé que surgiera la posibilidad de dar noticia de lo que había ido descubriendo, tal vez fue por eso que lo ofrecí sin pensármelo dos veces.
El curso se llevó a cabo los días 24 y 25. Se informó a los siete participantes que tendrían que venir provistos de los diferentes tipos de trenzas que cada uno necesitaría para realizar su par de esparteñas. La idea era que los dos días se dedicaran a aprender a coserlas, labor que, por si sola, ya nos ocuparía todo el tiempo. Los estudiantes eran muy aplicados y pronto aprendieron el método de cosido así que, como suele ocurrir, el taller excedió el tema propuesto y dio pie a compartir muchas otras cosas interesantes. Una de ellas, por ejemplo, el reciente descubrimiento por parte de los amigos de la Universidad Popular, a través del Museo Etnográfico de Tiriez, de las adovías, un calzado que en los días de nieve los pastores se ponían sobre las abarcas para caminar mejor. 
Adovías (Foto, Maite García)
La conferencia tuvo lugar el martes por la tarde y en ella traté, como comentaba más arriba, de plantear una introducción al calzado vegetal tradicional organizando algunas de las cosas que me parece haber descubierto. Fundamental en esa investigación fue encontrarme con que unas determinadas técnicas -no más de media docena- distribuidas por todo el mundo, definían la construcción básica de la mayor parte del calzado tradicional, al menos en lo que a la suela se refiere que es, a mi entender, el eje estructural y distintivo sobre el que se elabora lo demás. Unas técnicas cesteras que, como es costumbre, son aplicadas utilizando los materiales más apropiados en cada área del globo.
Conferencia (Foto de Paz Sriphova)
  Presentar y hacer una descripción general de tales procedimientos,  distribuirlos por las diferentes áreas donde aparecen y dar cuenta de las características de los materiales empleados me pareció que sería una buena manera de acercarnos a una producción, esta del calzado vegetal, de la que no he encontrado ningún estudio y que tan interesante y rica se me presenta: como me comentó en algún momento Fajardo, el calzado es algo que todo el mundo utiliza y ha utilizado.  La charla se grabó en vídeo y la colgaré en la red cuando esté preparada. Daré información de ello por si hubiera alguien interesado.
Algunos de los participantes en el curso de esparteñas (Foto de Paz Sriphova)
Aprovechando la estancia en Albacete, tierra espartera donde las haya, me acerqué a Tobarra para visitar a un viejo pastor-espartero, el Sr. Ricardo, con el que José Fajardo me había puesto en contacto. Lo primero fue tomar café en un bar a la entrada del pueblo; el Sr. Ricardo me fue poniendo al corriente de sus andanzas y según hablábamos dijo de enseñarme una de sus piezas: el cestico de las perras, como el lo llamó. Pensé que, al ser pastor, tendría algún cesto especial para sus compañeras de campo pero cuando echó mano al bolsillo y sacó un monederito, caí en la cuenta de que se refería a esas otras perras de las que ya apenas nadie habla: las moneditas sueltas. En fin, que este tipo de sorpresas no tienen precio.
Como tampoco lo tienen muchas de las cosas que me fue contando mientras, ya en su casa, comenzaba un cestillo y me mostraba un montón de entrañables piezas que había hecho: cómo aprendió, dónde, cuántos metros de pleita hacía mientras pastoreaba, el cariño que se tenían con Malena, la perra que le mató un coche, o el café y la copa de coñac que siempre desayunaba antes de salir con las ovejas al campo. ¡Y fíjate lo bien que está!, me suelta Mª José, su hija. Para que luego digan.
Quedamos en vernos más adelante, con más tiempo y con la promesa de disfrutar de unas buenas migas que el Sr. Ricardo se ofrece a preparar cuando vuelva con Fajardo. ¡No faltaremos!- contesto, mientras me mete en el coche no sé cuántas de sus joyas esparteras: una herradura de recincho para colgar las llaves, un macetero para una planta..., y cómo no, un cestico para las perras.

sábado, 8 de febrero de 2020

Curso para marzo

CESTERÍA DE ESPARTO. TÉCNICAS DE PUNTO DE COFÍN Y RECINCHILLO
Hace tiempo que algunos amigos me vienen solicitando un curso sobre estas técnicas esparteras: punto de cofín y recinchillo. Ya en otras ocasiones hemos dedicado algún taller a estas tareas pero nunca está de más repetirlo teniendo en cuenta, además, que no son técnicas especialmente fáciles. Es por esto que en este curso lo principal no será realizar alguna pieza en concreto sino detenernos todo lo posible para que las técnicas, o al menos una de ellas, queden aprendidas. Por otro lado, aprovechando que estaremos trabajando con esparto, si quedan plazas sin cubrir y alguien desea aprender alguna técnica más sencilla de las que se realizan con este material, no hay ningún problema por mi parte; que me lo consulte y lo vemos. 
Aquí os van algunas fotos para que identifiquéis tanto el punto de cofín y recinchillo como el recincho de cinco ramales, la guita, el punto de garbanzo o el de colmena, estos cuatro últimos realizados con esparto picao y que son más sencillos de aprender.
Bolso en recinchillo
Cesta en punto de cofín
Tiznero realizado con recincho de cinco ramales
Bolso realizado con técnica de guita
Botellas forradas con punto de garbanzo
Cantimplora realizada con punto de colmena
Lugar: Caballar (Segovia)
Fechas: 14 y 15 de marzo.
Horario: De 10:00 a 14 y de 16:30 a 20:00.
Plazas: 8
Precio: 185 €. (El precio incluye materiales, comidas, desayuno y cena. Alojamiento en mi casa hasta cinco alumnos entre quienes lo precisen). Descuento del 10% para los que hayan realizado algún curso en Caballar en los últimos 12 meses
Condiciones de pago: Venticinco por ciento del importe al inscribirse al curso y el resto el día de inicio.
Más información e inscripciones: carlosfontales@gmail.com Tfnos: 921500796 / 617745508.

lunes, 27 de enero de 2020

Curso y charla para febrero

CURSO DE FABRICACIÓN DE ESPARTEÑAS. CONFERENCIA: CALZADO CON FIBRAS VEGETALES
Con motivo de la celebración de las VII Jornadas ESPARTO: NATURALEZA Y CULTURA, que organiza cada año la Universidad Popular de Albacete, he sido invitado a colaborar con dos actividades: un curso sobre la fabricación de esparteñas, y una charla sobre el calzado realizado con fibras vegetales en España y fuera ella. 
Las esparteñas son un calzado tradicional del levante peninsular (Albacete, Murcia, Alicante, Valencia, Granada...) realizado enteramente con esparto 'picao'. 
El curso está abierto a cualquier interesado (10 plazas) y las inscripciones se realizan a través de la web de la Universidad www.upalbacete.es o escribiendo a josefajard@gmail.com . se celebrará los días 24 y 25 de febrero con horario de 10 a 14 y de 16 a 20. El objetivo es aprender a coser un par de esparteñas y para ello los estudiantes tendrán que haber elaborado previamente los metros necesarios de los diferentes tipos de trenzas. Tenéis la información en el programa que incluyo más abajo (podéis consultarme cualquier duda).
La conferencia tendrá lugar el día 25 a las 18:30 y la entrada es libre.
Estas Jornadas, más allá de las actividades con las que colaboro, son muy interesantes y animo a cualquiera a acudir a participar o pasarse por allí.





viernes, 27 de diciembre de 2019

Cestería popular. Exposición permanente.

Treinta años en investigaciones cesteras dan para algunas cosillas. Por ejemplo, para sepultarte en casa bajo un montón de cestos que han ido llegando de las maneras más insospechadas. Los abuelos son muy generosos, te pasas el día grabándoles y aprendiendo con ellos y, además de dedicarte el tiempo, acaban regalándote alguna de sus piezas. Otras veces, aunque a precios de risa, consigues comprárselas. Luego están las que te traen los amigos, las que encuentras tiradas en basureros, la venta en rastrillos callejeros, abandonadas en casas derruidas…
Por otro lado, o al tiempo que sucede esto, vas descubriendo un poco la cestería popular (es decir, aquella que ha venido siendo realizada para su vida cotidiana por labradores, pastores, pescadores,… Gentes, en definitiva, no profesionales del oficio) y la belleza de sus objetos ya no es lo único que te llama la atención: el ingenio que muestran, las técnicas con que están realizados, el conocimiento de los materiales empleados, las finalidades con que se han construido, te van desvelando un mundo desconocido pero que, de alguna manera, reconoces.
Así que, con el empuje de este tipo de razones y animado por la invitación que hace unos años recibía del National Vlechtmuseum de Holanda para exponer, fue que me decidí a seleccionar y organizar un poco el cerro de cestos con el fin de montar una muestra que diera humilde cuenta de algunos de los rasgos y características de la cestería popular española (guardando todas mis reservas a esta demarcación territorial, ajena completamente al mundo de las tradiciones).
Desde el 2013 hasta ahora la colección ha visitado varios países europeos y algunas ciudades españolas recalando siempre, entre medias, en Caballar (Segovia), lugar donde resido desde el 2012. Aquí, el Ayuntamiento, pequeño y sin apenas medios materiales, me ofreció generosamente una sala de su edificio para mantener las piezas expuestas cuando no viajaban. Y es a cuento de esto último que me he detenido un rato a escribir puesto que, salvo la gente que viene a los cursos que organizo en el pueblo, apenas nadie más está enterado de que la exposición se puede visitar. Informo, eso sí, de que la muestra es a lo ‘crudo’, es decir, sin apenas elementos de apoyo (peanas, vitrinas…).  La selección cuenta con alrededor de 120 piezas venidas de las distintas áreas del país y está ‘organizada’ en torno a los distintos materiales más empleados en la cestería popular española.
Por último, comentar que para visitarla hay que contactar previamente conmigo* pues la sala no tiene horario ni días concretos de apertura; la cosa se realiza a petición y con previo acuerdo de fecha y hora.
Bueno, pues por si aún queda algún que otro despistado por ahí al que le interesen estas cosas cesteras que ni mueven instituciones culturales, ni dineros, ni proyectos de futuro, ni ninguna de esas cosas tan aburridas, pero que pueden, tal vez, remover algún rescoldo de amor por las cosas buenas que por ahí nos pueda quedar, queda dada la noticia.

* carlosfontales@gmail.com 
   Tfnos: 617745508 / 921500796