Programa: Elaboración de asientos de silla de anea.
Precio: 170 € (Incluye materiales, comidas, desayunos y cena así como alojamiento en mi casa para quien lo precise). La silla deberán aportarla los alumnos. Preferiblemente una silla no muy grande. Cualquier duda, consultarme.
Condiciones de pago: Venticinco por ciento del importe al inscribirse al curso y el resto el día de inicio
- Nunca quise tener hijos por no dejarlos esclavos. - !!! - Mira, tienes que ir cosiendo los 'charoles' (motivos decorativos de la gorra segoviana) en este
sentido. Y colocándolos muy juntos.
Estos y otros comentarios los hacía G (no diré su nombre por respeto a su deseo de anonimato) en el último de los encuentros que hasta el momento he tenido con ella. Hace un par de años alguien me daba su referencia al tiempo que me comentaba: Vive sola, en una casa y de una forma como a la antigua. No le gusta mucho el trato con la gente, pero yo le diré que vas a ir a verla para que te reciba. Y añadía: Es una de las últimas que sigue haciendo las gorras de paja que usaban las mujeres antes. Con presentaciones así te desentumeces del habitual desinterés por el trato con tus semejantes y allá que te lanzas a la búsqueda de tan atractivo personaje y sus saberes.
Pom, pom, pom!
- G! G!
- Pasa, pasa.-Te suelta sin más presentación mientras abre la puerta de su casa.
Disimulas como puedes la fuerte impresión que te causa su aspecto: Anciana de las antiguas. Negro pardo en sus atavíos. Pañuelo a jirones en la cabeza. Rostro barbudo y grabado de arrugas contra una resplandeciente y limpia sonrisa. Mentirías si dijeses que no estás viendo también a una niña.
- Qué cocina tan antigua! - Así la tuvimos siempre. En invierno, cuando hacía malo como ahora, mi padre nos cubría junto a él con una manta y así pasábamos el frío. - G., me han dicho que usted hace gorras de paja como las que se hacían antes. - Ya casi no hago! - Me gustaría aprender. ¿Usted me enseñaría? - Pues claro.
La conversación se desarrolla en la cocina. Desolada. Piso de tierra y la sola iluminación del haz de luz que penetra por la amplia chimenea del hogar; la misma por la que van cayendo los copos de nieve que revolotean entre nosotros mientras hablamos. Las gallinas campan aquí a sus anchas.
- Y tendrá alguna para que la vea? - Alguna tengo.
G. se va para aparecer unos minutos después cargada de bolsas. En la penumbra comienzan a resplandecer las doradas 'sombrillas' -como ella las llama- según las va sacando de los viejos plásticos en que las guarda. Colocadas sobre la descuidada mesita diríanse un tesoro.
- Qué bonitas! - ... - ¿Me vendería alguna? - Coge la que quieras - Pero se la pago, eh! - Te la llevas así o no te la llevas. Tu verás. Yo tengo el gusto de que te guste hacer este trabajo, así que llévate una. Yo soy así. Ni más, ni menos. - !!!...
- Ves?, primero hay que hacer una trenza como ésta y luego se va cosiendo así. - Espere, G. Le parece bien que venga el domingo con unas pajas preparadas y comenzamos a hacer todo desde el principio? - Ven, sí. Como nosotros no tenemos misa...
Ella sonríe traviesamente y tu caes en la cuenta de que ha volado el tiempo y es hora de marchar. A pesar del forro polar, abrigo, gorro de lana y yo que sé qué más que llevas, te has quedado helao. G., con un par de chaquetillas y una bufanda, tan fresca.
- Hasta el domingo, entonces. - Mira, si tu llegaras a casa y, por cualquier cosa, no se te arregla la palabra que tenemos, no pase entre nosotros discordia. Me entiendes, no? Tan amigos.
Y tan amigos, sí. Tanto como para que, entre comentarios pícaros, historias de su vida y pensamientos (o desengaños, como a ella le gusta decir), a partir de aquel primer día G. me fuera desvelando los vericuetos de la construcción de una sombrilla en las espaciadas visitas habidas durante los dos últimos años (tal vez algún día tenga uno vagar para dar cuenta más detenida de todo ello).
¿Mucho tiempo para una gorra? Dicen que no hay prisa cuando algo es urgente pero, tal vez podíamos habernos visto más a menudo, no? No. La siguiente conversación, surgida durante mi última visita, ponía palabras a lo que sin ellas había estado claro en esos años:
- Ya llevamos toda la mañana dale que te pego a la sombrilla, G. Estarás cansada. Además, con los calorazos de este agosto no hay quien pueda. ¿Te parece que lo dejemos por hoy y la terminamos mañana? Ya no queda mucho.
- No, ya la acabamos hoy. Así tu ya estás libre y yo también. Te voy a decir una cosa: mira, es mejor así, verse pasado el tiempo. Cuando la gente se ve muy a menudo se pierde el respeto.
Jan Johansen nos envía este bonito video sobre Flygtighed, proyecto que se inauguró en mayo y en el que, entre otros, participamos conjuntamente Joan Farré y el que escribe.
La hoz no distingue, corta cuanta mata entra en su cerco mortal. Centeno y hierbas van sucumbiendo al ritmo que impone a la mano la herramienta y, tajo a tajo, apenas queda planta en el campo en pié .
Estos días de atrás tocó siega. Hubo suerte, este año un vecino había sembrado un terreno con centeno del antiguo, del de paja alta (no estas variedades que se cultivan ahora mayoritariamente cuyo tallo, corto y quebradizo, apenas sirve para nada) y, antes de que la despiadada cosechadora destrozara todo, corrimos a segar unos cuantos haces. Desgranado, duerme ahora en un antiguo pajar ajeno a cualquier plan. De eso, de los planes, nos encargamos los especialistas en ellos, estos monos pelones que, vaya usted a saber si por miedo a vivir cada día sin más, matamos el de hoy planeando el de mañana.
Y claro, cómo no iba a ser uno un hombrecito como los demás y tener sus planes! Pues, para esa paja de centeno, cantimploritas. Por ejemplo. Es decir, programar (vuelta a lo mismo!) un curso este otoño en el que los estudiantes realicen una de esas bonitas cantimploras castellanas de paja y mimbre en las que pastores y campesinos llevaban el vino o el agua al campo.
Consciente de mi pecado, me limito a proponer el proyecto muy vagamente, sin fechas, sin mucha seguridad. Y no es que lo haga así esperando redención por ello, no, seguramente que sólo es producto de la pereza que le dan a uno el futuro y sus planes.
CESTERÍA DE MIMBRE. TÉCNICA DE COSTILLAS Y DE FONDO EN CRUZ
Debido al accidente que sufrí en el mes de mayo, tuve que suspender este curso anunciado para el 30 y 31 de ese mes. Una vez restablecido, vuelvo a programarlo teniendo en cuenta que, aquellos que estaban apuntados entonces, tendrán preferencia en caso de seguir interesados.
Lugar: Caballar (Segovia)
Fechas:25 y 26 de julio
Horario: De 10 a 14 y de 16 a 20
Plazas: 6
Programa: Elaboración de dos tipos de cestas de mimbre: con fondo de cruz y cesta de costillas.
Precio: 160 € (Incluye materiales, comidas, desayunos y cena así como alojamiento en mi casa para quien lo precise).
Condiciones de pago: Venticinco por ciento del importe al inscribirse al curso y el resto el día de inicio
Les coge uno cariño. A esos
sombreros de paja que coronan en corro la oficinilla. Al cachulero que penduléa en el picaporte de la puerta del balcón desde hace no sé cuánto. A la ristra de zapatos de esparto en lo alto de la estantería. A los libros, fotos, vídeos y cestos,
claro, cestos, que habitan esta casa y hacen de ella la piel de una pompa de jabón cesteril. Y entonces va Justo, el viejo
canastero gitano de la foto en el estante, y se fija en ti. Suficiente para que le
veas de nuevo caminando por las calzadas y tierras lindantes a Salobreña con sus canastos
de caña al hombro, soles al sol. Y que esos campos sean los mismos, y no, por
los que pasa la noche “en la posada de las estrellas”, Gabriel, tu viejo espartero de Granátula, camino
de vocear sus capachos por las calles de Puertollano mientras que, en la
acera de una rúa de Santiago que no es diferente de aquéllas, languidece entre
la basura un viejo cesto de castaño que ahí, en un rincón de la sala,
sigue guardando las nueces con la devoción de un rescatado.
Cuánta irreal compañía, cuántas conversaciones, paseos, enseñanzas recreándose aquí y allá, de habitación en
habitación.
- Irreal? Te suelta a bote pronto la trenza de esparto dibujada en el folio que reposa sobre el escritorio.
- Sí, supongo. Respondes.
- Y entonces, ¿es mentira cuánto has escrito?, ¿esta misma conversación?
- No, desde luego que no. Pero, ¿cómo puede ser irreal y no ser mentira?
- Tal vez por eso mismo, tal vez porque mentira no sea sino aquella verdad que pretende ser real.
Justo sonríe, siempre sonríe sin gesticular.
Fugazmente
frenas la bicicleta saltas por los aíres caes sobre el codo y te lo has roto.
No ha habido discontinuidad ni, por tanto, tiempo de darte cuenta. La cuenta cae
después, en horas de hospital, en semanas de escayola, en meses de
recuperación.
"Fugacidad"* era
el tema que nos había llevado a Dinamarca. Otra fugacidad (otra?), en este caso
la exposición que, con tal título, nos invitaba a realizar un par de obras que
reflexionasen sobre cómo -según texto que los organizadores nos habían enviado- Construimos nuestras vidas en un esquema
cuidadosamente planificado donde la reflexión, la relajación y la experiencia de la naturaleza se
sustituyen por una lección de meditación o una carrera a gran velocidad para
acomodarse al ideal de un cuerpo perfecto. Lo fugitivo se ha convertido en
sinónimo de algo superficial y transitorio.
Garabato
Nada significo. No se de dónde vengo ni a dónde voy. Me
quedo en tus ojos a fuerza de fugarme de ellos.
Redactábamos esas
líneas como nota al título de las dos estructuras que, Joan Farré y el que escribe, realizamos conjuntamente trabajando…, no, disfrutando, en los dos
parques que la organización había conseguido para esta experiencia: Reventlow y
Liselund.
El garabato de
Reventlow se escribía en el aire, sin nunca tocar tierra. Lo construimos a base
de atar en churro montones de ramitas de los árboles del propio parque. Una vez
realizado, lo izamos al aire con la pretensión de que se quedara suspendido en
él, pero parece ser que hay una ley llamada “gravedad” que nos obligó a montar
toda una estructura de largos palos de avellano para sujetar el trazo sobre
ellos y conseguir así burlar, aunque fuese un tanto toscamente, a la imperiosa
norma.
Diferentes
garabatos fueron los de Liselund. Paseando por el parque el día de la llegada,
se quedó prendado en nuestros ojos (a fuerza de fugarse?) el oscuro bosquecillo
de viejas hayas que nos topamos en el recodo de un camino y decidimos, con su
permiso, garabatear en él.
Recogimos
montones de ramas secas de la zona y con ellas fuimos realizando diferentes
garabatos. El misterioso ambiente del hayedo invitaba a abandonar la idea de dar un
sentido a las composiciones, así que dejamos que fueran las propias formas de
los palos quienes fuesen dibujándolas. Una vez acabadas, fuimos albergándolas
entre las hayas a base de atarlas a sus troncos sin otra intención que la de que
fuesen algo visibles. No demasiado, sólo lo suficiente como para que resaltaran
la inquietante atmósfera del lugar.
Se supone que
fue entonces, al acabar de garabatear y paseando por una tranquila carreterita
del lugar, cuando sucedió lo de la bici. Pero eso es mucho suponer, ya se sabe que
lo fugaz no queda registrado en los calendarios.
*Este proyecto
se inauguró el día 15 de mayo en el parque de Liselund y el 16 en el de
Reventlow y se podrá visitar hasta el 15 de setiembre. La organización e
iniciativa corrieron a cargo de Jette Mellgren y Jan Johansen. Si quieres ver algunas
de las obras pincha aquí.
Flygtighed (Volatilidad) es la próxima convocatoria de construcción de estructuras al aire libre en el que participaremos, haciendo tandem otra vez, Joan Farré y el que escribe. La cosa se llevará a cabo entre el 1 y el 14 de mayo en dos parques (Liselund y Reventlow) situados en distintas islas de Dinamarca (Moen y Lolland). Los organizadores, Jette Mellgren y Jan Johansen, han tenido a bien invitarnos de nuevo junto a otras gentes de distintos países europeos. Como la cosa va de volatilidad, yo me evaporo y aquí os dejo unas palabras de los organizadores respecto al motivo de reflexión sobre el que este año se basarán las obras.
La
idea de VOLATILIDAD surgió a partir de la vida estresante del hombre moderno,
que hoy en día se caracteriza por las demandas de autorrealización y que rara vez da lugar a los momentos fugaces.
Construimos nuestras vidas en un esquema cuidadosamente planificado
donde la reflexión, la relajación y la experiencia de la naturaleza
se sustituyen por una lección de meditación o una carrera a gran
velocidad para acomodarse al ideal de un cuerpo perfecto. Lo fugitivo
se ha convertido en sinónimo de algo superficial y transitorio. El
proyecto de esculturas VOLATILIDAD pondrá de relieve los potenciales
de jardines para la tranquilidad y la pausa para el hombre moderno.
Un rayo ha roto el día. La cigüeña volvía al nido, las moscas zumbaban primavera, siesteaba a la sombra del fresno cuando un negro rayo ha reventado desde la tierra. A su paso, ni mu; tan sólo una estela de estrellas flor y un silencio que dice "nada es imposible". Un negro rayo ha roto el día. Nada, un imposible.
Programa: Elaboración de asientos de silla de anea.
Precio: 160 € (Incluye materiales, comidas, desayunos y cena así como alojamiento en mi casa para quien lo precise). La silla deberán aportarla los alumnos. Preferiblemente una silla no muy grande. Cualquier duda, consultarme.
Condiciones de pago: Venticinco por ciento del importe al inscribirse al curso y el resto el día de inicio
Tiene su gracia pensar que hoy hay tres cuévanos nuevos en el mundo. Que hace un mes convocabas un curso para aprender a hacerlos. Que hace un año te fuiste hasta un pueblecito remoto de los montes cántabros para que alguien te enseñara a ti. Que hace el doble, cuando un amigo te mostró el cuévano que tenía, algo se te quedó prendado de él y te empujó a averiguar dónde y cómo hacerlos. Tiene su gracia descubrir el sinsentido de todo eso y que ese sinsentido haya reunido a cuatro amigos y alumbrado tres cuévanos nuevos en el mundo.
Cárdeno ocaso hoy. Hay gracia en ese diálogo entre nubes y sol. Y ternura, como en cualquier sinsentido.
O manos, esos apéndices llenos de dedos con los que la gente hace cosas; en el caso que nos ocupa, trenzar, coser o pleitear esparto. Porque, a qué engañarse, son ellas y no fulanito o menganito quienes trenzan, cosen o pleitean cuando algo de eso se hace bien. Sería imposible que cualquiera, voluntaria y conscientemente, dirigiera los movimientos, colocaciones, ritmos que ellas realizan con tanta precisión, automáticamente, graciosamente, casi que en danza. No hay más que fijarse.
Así que te fijas. Y qué mejor día para volver a hacerlo que uno en que un montón de maestros esparteros dejan a sus 'apéndices' en manos del esparto. O viceversa, porque ¿acaso no hay momentos en que ambas cosas, esparto y manos, se confunden? Y como llevas cámara pues les machacas a fotos. Aquí os dejo algunas (pincha en la foto).
Sé que faltan otras, las que mostraran el soterrado, casi inconsciente placer que produce en cualquiera ese 'juego de manos y esparto', pero no sé si eso se puede fotografiar.
A veces te lo ponen en bandeja. Llevas años investigando cestería popular, recogiendo cuanto puedes a través de viajes (exploraciones, casi que habría que decir en algunas ocasiones), contactos que te llegan, encuentros ¿casuales?, en fin, de menudeo (un menudeo, eso sí, que se ha ido acumulando hasta convertirse en hucha, reventona ya, de datos, fotos, vídeos, recuerdos…),
y de pronto tienes la suerte de contactar con gente, amigos ya, como José Fajardo, Alfonso Mansanet y otros que, ligados al taller de esparto de la Universidad Popular de Albacete, te abren de par en par las puertas a los muchos conocimientos, objetos, etc., que tan cuidadosamente han venido recogiendo respecto al mundo cestero del esparto.
Del menudeo pasas al filón en un plís plás y vaya, que regalo así lo agradeces mucho. Impresionante la cantidad de actividades y capacidad de convocatoria que tiene dicha Universidad. Una de ellas, como dije antes, es el taller de esparto que mantiene abierto durante el periodo ‘escolar’ desde hace ya algunos años. José Fajardo es el encargado y docente, si bien el funcionamiento del mismo es tan abierto como ejemplar. Allí se juntan gentes de diferentes edades y condiciones y cualquiera que aprenda algo nuevo (técnica, objeto,…) lo comparte y enseña a los demás.
También invitan a viejos esparteros a sumarse al corro y aportar lo que saben. Fruto de ello es la cantidad de técnicas y conocimientos sobre el tema que han ido recogiendo y el número de personas que están aprendiendo una tradición que se perdía.
Pues bien, este taller ha vuelto a organizar este año la exposición que denominan, Esparto, naturaleza y cultura. En ella se pueden contemplar un montón de piezas diferentes realizadas con casi todas las técnicas del esparto. Más que interesante. La exposición permanecerá abierta hasta el día 21 de febrero y la inauguración tuvo lugar el lunes 9, día en que fui invitado a dar una charla sobre cestería popular española que puedes escuchar aqui:
Otro evento muy interesante dentro de las jornadas tuvo lugar el sábado 14. Viejos esparteros de toda la provincia acudieron a dar clases 'magistrales' durante toda la mañana a cualquiera que por allí pasase.
Un placer escucharles, verles trabajar, aprender con ellos. Y hasta un galardón hubo, al espartero más viejo de los presentes, Don Antonio Baídez, de 98 años que, ni corto ni perezoso, se arrancó con este fandango después de recibir el diploma y justo antes de que marcháramos a comer los riquísimos gazpachos manchegos que la organización había preparado para los asistentes.
Dónde está
esta oscuridad? Dónde está esta oscuridad?
Papaaaaá!!!
No sé qué
sortilegio ocasiona en uno escuchar preguntas certeras. Como las de
ese, loco? que al paso te cruzas en una calle cualquiera. En dónde,
en qué lugar habita la oscuridad? Su insistencia, su desgarrada
llamada se te clavan en las entrañas de las entrañas y de pronto
estás niño despertándote sólo y sobresaltado otra vez en un negro
mundo que no reconoces. Porque ni siquiera reconoces el hecho de
despertar. Y gritas, papaaaaá!, -reclamando un dios, una mano tal
vez?- para entre lágrimas descubrir, allá abajo, oculto en un
escenario de palitos, un tiovivo que, al son de una musiquilla, gira
y gira sin cesar.
Programa: Aplicación de diferentes técnicas y materiales cesteros a partir de bases de barro cocido.
Precio: 160 € (Incluye materiales, comidas, desayunos y cena así como alojamiento para quien lo precise).Las bases de cerámica (dos por alumno) se incluyen entre los materiales pero también podrán ser aportadas por los alumnos en caso de que sean ceramistas o lo deseen y puedan.
Condiciones de pago: Venticinco por ciento del importe al inscribirse al curso y el resto el día de inicio.
El nombre le va al pelo a este pueblo segoviano asentado sobre granito. Hacer una construcción de sauce vivo en un lugar con esas características tiene su cosa: el mimbre pide tierra. El lugar elegido por el ayuntamiento era una plaza hasta ahora un tanto abandonada que se pensaba acondicionar para uso del pueblo. La estructura que nos encargaron a Joan Farré y a mi había de ser grande, constituyendo la pieza central del enclave. Así que lo primero fue 'catar' el terreno. ¿Sería todo roca? Un maquinón de esos que se atreven a hacer agujeros hasta entre pedruscos se puso 'manos' a la obra y, para sorpresa de los presentes, no todo era roca, también había tierra y, por tanto, la construcción se podía hacer.
Un trailer se encargó de traer un enorme palé de siete metros desde Barcelona hasta La Losa con el mimbre que necesitábamos. Desde el País Vasco, Mallorca, Madrid y Segovia acudieron amigos interesados en conocer el proceso de estas construcciones. Como para eso no hay mejor manera que la de aprender haciendo, formamos un grupo en la que, las propias necesidades que iban surgiendo eran las encargadas de organizarlo en cada momento. Y, fuese por inercia, gusto o vaya usted a saber por qué, una vez en la casa que todos compartíamos, a la hora de cocinar, limpiar, dormir, etc., se continuó con aquella manera de 'funcionar' sin que nadie necesitara plantearlo. Es una alegría comprobar que, si se dan las condiciones, pueden surgir maneras de hacer las cosas que ponen en cuestión al 'trabajo' y a la organización 'piramidal' como tales, con toda la carga de maldición que esos términos conllevan.
De cómo siguió todo el proceso de construcción os lo cuento mejor a través de unas cuantas fotos que podéis ver pinchando aquí.
Llegará la primavera, el mimbre brotará, se cubrirá de hojas y, lozano, alegrará con su vista, su sombra y el ondear de sus varas. Pero en tanto, de momento, fue justo acabar y una densa niebla envolvió todo el lugar. Quién sabe si no sería una de esas nieblas madre que acuden para proteger desnudeces, misterios recién paridos que precisan sombra y tiempo antes de vestirse y salir a la luz.
Stowarzyszenie Serfenta es una asociación radicada en Cieszyn (Polonia) que se dedica a la investigación, creación y promoción de la cestería. Su labor en este campo es seria, profunda y cargada de cariño, lo que hace que sus frutos sean muy interesantes y de agradecer para todos los que merodeamos por este oficio. Además, ¡saben buscar financiación para sus proyectos!, lo que hace que éstos puedan tener una buena envergadura.
Uno de ellos es el que han denominado Viva Basket! En colaboración con el Sunnhordland Museum de Noruega, han estado investigando la cestería de un país y otro y haciendo todo lo necesario para que esta actividad sea reconocida por la UNESCO (de no sé qué manera porque, sinceramente, ese tipo de cosas suelen atravesar mis oídos sin detenerse).
Una de las actividades realizadas dentro de este proyecto fue la exposición denominada On the border de la que ya di cuenta en una entrada anterior de este blog. Pues resulta que ahora Serfenta nos envía un vídeo conmemorativo de aquellas actividades y conferencias junto con las demás acciones que han llevado a cabo en el proyecto. También, me hace llegar la grabación de la charla que impartí en aquella ocasión. Aquí dejo los dos vídeos por si queréis echarles un vistazo.
Enhorabuena a Paulina, Annia y el resto del equipo de esta asociación por todo lo que van haciendo.
Ayer eran los juncos y hoy la vaguada. Buenos amigos. La escusa es que te vas a buscar unas varas al monte y así, de paso, aprovechas a visitarla, a la amiga, a esa amplia llanura de piedras y tomillos que allá, tras del pueblo, se abre paso irreverentemente hacia la sierra de Guadarrama. Te sientas a su vera; ella, explayada, no pregunta, no demanda nada de tí, se dedica simplemente a estar ahí, ajena, dejando que la brisilla la acaricie, el sol la dore o las lombrices y los ángeles de yermo la habiten. Su frío desinterés por el barullo de preocupaciones, pesares y demás ruidos que traes contigo es tierna caricia para el tuyo, para tu propio desinterés por todo eso. Y conversas de silencio a silencio. Y no hay nada que explicar, que comprender, que ganar o perder. Ahora, ningún problema hubo nunca.
Y te vas. ¿Las varas? Ah, eran sólo una escusa, ya lo dije. Tal vez por eso va uno de cestero, una escusa para tener escusas.
Alpargatas. ¿Para 'redefinirlas'? No. Para conocerlas, estudiarlas, modificarlas y darles sonido. Dos formas, al fin y al cabo, de escucharlas.
El IED (Instituto Europeo de Diseño) de Madrid nos invitó a participar y colaborar en el taller denominado "#redifinigcraft" a gentes del cuero, bordado o cestería con otras que experimentan con nuevas tecnologías. Ricardo Nascimento y yo hicimos pareja para colaborar con un grupo de alumnos (amigos ya) del Instituto.
Conocía un calzado tradicional de Dinamarca y Noruega fabricado con juncos trenzados y cosidos. La técnica es fácil y relativamente rápida de ejecución. Sin embargo, ese tipo de juncos es difícil de conseguir en España, así que se me ocurrió cambiar el material y utilizar esparto. La cosa quedó así:
Y así se lo presenté a a los estudiantes con la idea de utilizar este modelo de zapatos como punto de partida sobre el que discurrir. Ricardo, por su parte, tenía la intención de colocar unos 'electrónicos' en su interior con el fin de que, al caminar, las alpargatas emitieran sonido: música, poesía, ruidos, lo que cada alumno decidiese.
Finalmente, éstos, modificaron el modelo original y adaptaron la tecnología según se le ocurrió a cada uno para conseguir resultados como los siguientes:
¿El futuro?, se preguntarán algunos. El futuro se sabrá cuando llegue. De momento, una buena experiencia, un taller donde jugamos sin más objetivo que el de ir conociendo e inventando. Conociendo el esparto, las trenzas, el cosido. Conociendo algunas de esas nuevas tecnologías: cómo se 'trenzan', sueldan o encajan para emitir sonido. Inventando la manera de reunir ambas cosas en unas alpargatas y después, dejarlas a ellas que digan.
Exposición permanente de cestería popular ibérica. Caballar (Segovia)
Libro publicado. Book published
"Cestería de los pueblos de Galicia". Carlos Fontales. Prólogo, Agustín García Calvo. 195 páginas con multitud de fotos y gráficos a color. Incluye DVD. Precio, 32 € más gastos de envío. Pedidos: carlosfontales@gmail.com
Libro publicado. Book published
"Más que cestos. Cestería española. More than baskets. Spanish basketry". 60 páginas con multitud de fotos a color. Textos en español e inglés. Precio, 10 € más gastos de envío. Pedidos: carlosfontales@gmail.com