lunes, 26 de septiembre de 2011

Vuelta a la saranda

Lo había intentado varias veces en otras estancias en Guardamar: localizar a Manuel 'el coxo', el último pescador, según me habían contado, que hacía las sarandas . Imposible. Esta vez, nada más llegar volví a la carga y.. ¡premio!, encontré a Manuel en su casa y me la abrió de par en par. A la entrada, colgada de una pared, una magnífica saranda sin estrenar me mantenía como 'estrábico', con un ojo mirando al Sr. y con el otro pendiente de ella. “Ya no hago sarandas”, me contó, porque “no puedo sentarme en el suelo, y para hacerlas hay que sentarse en él”. Intento convencerle varias veces pero es evidente que no puede. Me hubiera encantado grabarle haciendo una y recoger así su forma de trabajar y todo lo que al paso fuese contando, pero...
“Pues si el no puede, quizás yo sí” pensé, así que le propuse que me enseñase. Tampoco por ahí parecía fácil conseguir nada porque, según me contó, ya otros lo habían intentado -incluso sus hijas- y lo habían dejado por imposible. Pero insistí, insistí un montón (sin ponerme pesao, eh!) y al final, con buen humor y cariño, le convencí. “Lo primero, tienes que ir a arrancar los juncos a las salinas de La Mata”, me dijo. “¡Pero si las salinas son zona protegida y no se puede!”, contesté. “¡Bah!, si viene el guarda le dices que son para mi y ya está”. Y lo segundo, que debía de hacerme con un cordel especial que utilizan los pescadores para remendar redes del que me dio una muestra. La entrevista iba finalizando cuando, de un pronto, el Sr. Manuel me suelta que si me interesa la saranda (se ve que se había percatado de mi sufrido ojo) que me la vende: “Me daban 600 € y no la vendí”, (me suena a que me va a pedir una pasta y respiro hondo) “pero mira, la verdad es que no necesito el dinero y tu me has caído bien, así que te la vendo por 100”. (“¿Cooómo?”, me digo a mi mismo, ¡eso es un regalo!). “¿Cooómo?”, suelta su hija que le ha oído desde la cocina, “Papá, como mínimo 200, que eso lleva muchísimo trabajo”. Rifi-rafe entre padre e hija que soluciono salomónicamente con un “ni pa uno, ni pa otro, 150 y todos contentos”. Y todos contentos.
En fin, que más feliz que unas pascuas me despido hasta otro día, avisado por el Sr. Manuel de que no diga a nadie nada de la venta y pensando que si me ven por Guardamar con la saranda me van a colgar porque son muchos (restaurantes, pescadoras, amigos y conocidos de Manuel, etc.) los que andan a la 'busca y captura' de una y al final, la última que quedaba, se la lleva este ¡'foraster'! La escondo como puedo y con nocturnidad y alevosía la guardo en casa.
La cosa es que al día siguiente me encuentro 'delinquiendo', es decir, arrancando los juncos y cruzando los dedos porque no aparezca el guarda y me ponga una multa por, en el fondo, intentar recuperar una tradición de la zona. Bueno, eso tampoco sería una novedad, ya en otra ocasión y por motivos semejantes me querían llevar a la policía (algunos lo recordaréis). Hubo suerte...y espero que también la haya cuando vaya a comprar el cordel que me dijo el Sr. Manuel, pues en una tienda que pregunté me dijeron que “andar con ese hilo era peor que traficar con drogas”. Confío en no acabar entre rejas por intentar aprender a hacer sarandas.
English version by Nacho Gil
Back to the saranda (1)
I had tried it several times in other houses of Guardamar: Find Manuel ‘the coix (2)’, last fisherman, as they had told me, who made ‘sarandas’. Impossible. This time, just after arriving, I went back to the charge and… The prize!, I found Manuel in his house and he opened it wide. At the entrance, hanging on a wall, a magnificent ‘saranda’ not yet used, kept me as ‘the squint’, with an eye to Mr. and the other on her (3).
“I don’t make anymore sarandas”, he told me, because “I can’t sit myself on the floor, and for making them, one has to sit on it”. I try to convince him several times but it is clear that he can’t. I would have loved to record him making one and gather thus how he works as everything that would be told by the way, but…
”If he can’t then, maybe I would”, I thought, so I suggested him to teach me. Neither in this way seemed easy to reach anything because, as he told me, others had already tried it -even his own daughters-, and they had given it up as impossible. But I insisted, I insisted a lot (though not getting annoying, eh!) and at the end, full of humor and affection, I persuaded him. “First, you must go to rip out rushes at the salt marshes of La Mata”, he said. “But if the salt marshes are nature reserve and it’s not allowed to do it!” I answer. “Bah! If the guard comes, tell him they’re for me and that’s it”. And second was, that I had to achieve a special rope used by fishermen to mend networks, from which he gave me a sample. The interview was coming into an end when, all of a sudden, Mr. Manuel let out that if I’m interested for the sieve (it’s clear that he had noticed my suffered eye), that he sells it me: “They gave me 600 € and I didn’t sell it”, (it sounds to me that he’s going to ask me for a big dough (4) and I take a deep breath) “but look, the truth is that I don’t need the money and I’ve liked you, so I sell it to you for 100”. (“what?!!”, I ask to myself, that’s a gift!). “What?!!”, let it out her daughter who has listened from the kitchen, “Dad, at least 200, that brings a lot of work”. A riff raff between father and daughter which I resolve in solomonic way with a “neither for one nor for the other (5), 150 and all of us happy”.
Anyway, happy as a clam I say goodbye until the next day, warned by Mr. Manuel that I shouldn’t say a word to anybody about the selling and thinking I’m going to be hanged if they see me with the ‘saranda’ by Guardamar, because they are many (restaurants, fishermen, friends and acknowledges of Manuel, etc.) those who go in ‘search and capture’ of one, and finally, this ’foraster’ (6)! brings with him the last one. I hide it as I can, and put it away at home with premeditation and nocturnality.
The thing is that next day I find myself committing a crime, I mean, pull up rushes and crossing my fingers for the guard does not show up and fining me for, in the end, try to recover a tradition from that place. Well, that wouldn’t be either a new thing, as yet in other occasion and for similar motives they wanted to bring me to the police (some of you may remember it). There was luck then… as I hope there will be also when I go to buy the special rope that Mr. Manuel said to me, because in a store where I asked for it, they told me that “walking down with that thread was worse than drug traffic”. I hope not to end up in jail for trying to learn how to make ‘sarandas’.
(1)In Spanish also: ‘zaranda’ or ‘criba’. In English, ‘sieve’, ‘sifter’ or ‘mesh’. In this case it would be a kind of strainer with a broad mesh made of reeds.
(2)A Catalan word. In Spanish: ‘cojo’, ‘lame’ or ‘lame’ person in English.
(3)There could be here a play on words and meanings, since the sieve (saranda) in Spanish has a feminine gender: ‘la saranda’.
(4)“una pasta”, in this context: ‘too much money’. Translation of: “ni pa uno, ni pa otro”, slang or informal speech.
(5)Popular expression, overall in Andalusia, where it is very common saying: ‘pa’ instead of ‘para’.
(6)Transcription of a term used in local oral speech. Contraction derivative from the word ‘forastero’, in English: ‘outsider’.

miércoles, 7 de septiembre de 2011

Nowy Tomysl, Constanze, Michelau

Pues nos montamos en la furgo y nos las piramos a Nowy ... (qué nombre tan difícil), en Polonia. Joan Farré y el que escribe habiamos sido invitados a participar en el macro festival cestero que hacen allí cada dos años y, sin pensarlo mucho, aceptamos. Dos mil kilometros de carreteras son muchos para hacer en dos días así que llegamos un poco reventaos. Nowy tiene las calles repletas de piezas cesteras: maceteros, fachadas de los comercios,...y se precia de tener el mayor cesto del mundo, que está enclavado en un parque del centro de la villa. En el festival, muchísima gente y cesteros de un montón de países, especialmente del este europeo aunque también los había de bastante más al sur. Muy interesante contactar con ellos y conocer de cerca sus técnicas, cestos y formas de trabajo. El mimbre es por esas tierras el rey, aunque como siempre, hay 'insurgentes', en este caso del tipo de los juncos, la paja o la madera rajada.
Joan llevaba piezas para vender; bueno, vender es un decir, porque los precios de la cestería de aquellos lares son tan bajos que no hay nada que hacer. Vista la actitud del público nos dieron ganas de poner un cartel en el stand con el slogan: PRECIOS DE RISA, y es que no os podéis figurar lo que se reía la gente cuando les decíamos lo que valían los cestos.
Además de eso, los dos íbamos a participar en el certamen realizando las piezas a concurso 'in situ'. ¡Cuántos cesteros trabajando a la vez! A veces abrumaba un poco y uno hubiera deseado tener más tiempo para detenerse tranquilamente con los compañeros.
No esperábamos premios (al menos yo) pero mira tú por dónde a los dos nos cayeron cosas: segundo premio en la modalidad artística a Joan por estos magníficos cestos 'espiraos',y dos pa´l menda: un tercero en modalidad cestos y el especial del Ministerio polaco de Agricultura, por el hórreo con que concursé.
A la vuelta nos detuvimos un par de días en Berlín. Cerca del hotel donde dormimos había un viejo cementerio del 'Berlín este', tenía un aire especial, como antiguo. Un paseíto por él y una sorpresa: al fondo de un un recodo atisvo una cruz de mimbre: allá que voy, ¿dónde me llevará esta vez la cestería? Al llegar me encuentro una parcelita presidida por la cruz y una escultura con un nombre y una fecha: Constanze Uhrig. 1980 - 2002 (1). Hay también un árbol del que cuelgan corazoncitos de madera con nombres (¿de amigos?) y bolas de mimbre. Un seto rodea un montón de flores muy cuidaditas y un banco. El lugar empieza a atraparte, parece como si ahora 'el recodo' fuera el resto del cementerio, y esta parcelita el gran mundo. Como pidiendo permiso entro a sentarme en el banco y ahí, en el suelo y mirándote, descubro la foto enmarcada con la carita de una preciosa joven que sonríe. De pronto algo en uno se rompe y deja salir un amor desaforado que no entiende de vida y muerte; te abrazas a Constanze imposiblemente, de la misma manera que a este rinconcito tan inmenso y a quien lo haya creado.
En Michelau está el Deutsches Korbmuseum (Museo alemán de la cestería) y, como nos pilla casi de paso, nos acercamos a visitarlo. Cerca (en Lichtenfels) están también la Escuela Estatal de Cestería de Alemania y el Centro de Innovación que trabaja mucho en líneas provenientes de las técnicas y materiales cesteros. El museo está ubicado en un caserón muy bonito y dispone de una colección de cestería del mundo muy grande e interesante, harían falta varios días para verla detenidamente. Una buena parte de la colección está dedicada a la cestería alemana y en especial a la que se desarrolló aquí a partir de finales del siglo XVIII, una cestería que destaca por el finísimo uso de la tireta de mimbre y la elaboración de piezas que podríamos denominar 'de lujo', perfectamente realizadas y que te asoman a un mundo cestero de impresionante minuciosidad. Muy recomendable visita. Como también lo fué acercarse al Centro de Innovación, donde muy atentamente nos enseñaron los prototipos en que han venido y vienen trabajando, algunos de ellos, como decía, muy inspirados en la cestería. Asombra ver el cuidado y respeto que profesan aquí al oficio y contrasta con la absoluta dejadez e/o ignorancia con que, mayoritariamente, se le trata por estas tierras en que nos toca vivir.
(1) Site que aparecía en una tarjeta a los pies de la foto de Constanze. 'Traducida' por google.

sábado, 20 de agosto de 2011

Senallas

Ciego amor, amor traidor,
no sabe querer
más que personillas,
máscaras de papel;
y las pobres cosas
por los desvanes del desdén
se mueren de falta
de amor y fe.

Así canta el coro de Rey de una hora (drama de Agustín Gcía. Calvo) la cegera del amor hacia las cosas. Y como otra más, las senallas, esas capachas de palmito que, en Mallorca particularmente, acompañan la vida cotidiana de la gente sin que apenas se les preste atención. Han sobrevivido al derrumbe de la cestería buena, a la imposición de la mala y continúan columpiandose de nuestros hombros, manos o bicis tan útil y desapercibidamente como siempre.

Y sin embargo
lo cierto es
que cuando el amor se apague,
cuando avance por tus huesos
la vejez,
no será ni él ni ella
quien te siga fiel,
sino acaso algunas cosas
que su pobre amor te den.


Continúa el coro cantando, y no sé si me estaré haciendo viejo o será deformación profesional pero el caso es que un día empiezas a fijarte en las senallas y a tomarles cariño: calladitas pero diciendo tánto, con esa belleza tan simple, siempre dispuestas a acoger lo que les echemos sin pedir esplicaciones ni reclamar nada para si, fiel compañera de todos y de ninguno en especial.

Y cuando una muerte quiera
tus párpados vencer,
lo último que veas
-piénsalo bien-
no será una cara
ni de ella ni de él,
sino en las cortinas rojas
polvo y luz arder,
sino sobre la mesilla
en un vaso
un clavel.


O una senalla sobre un perchero, quién sabe. Seguramente eso sea lo de menos.
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viernes, 12 de agosto de 2011

Las madonas de Capdepera

Huele a caricia esta luz ténue y cálida que ilumina el taller. Las hojitas de palmito relucen blancas entre las manos de las madonas: aquí se trenzan en llata (pleita), allá se hacen asa o cosen, al fondo descansan en senalla (capacha). ¡Qué gustazo entrar en este lugar y unirse al grupo! El calendario dice que hace un año desde mi última visita pero, perdido en el corro como otra más, no hay calendario que valga, aquí seguimos como si nada.Capdepera es una villa al este de Mallorca con una gran tradición en la cestería de palmito. Hasta hace unas decenas de años casi todo el mundo en Capdepera , y especialmente las mujeres, se dedicaban a fabricar una innumerable cantidad de objetos cesteros que después eran exportados a la Peninsula y más allá. Como todo lo que tiene que ver con la cestería, aquello empezó a decaer hasta llegar casi desaparecer. El vertigo de esa caída animó hace unos años a Mateu Melís (entonces concejal de cultura del ayuntamiento) y otros amigos a recoger y recuperar todo lo que se pudiera antes de que fuera demasiado tarde. Se realizaron entonces un montón de acertadas acciones entre las que hoy destaco la de volver a reunir a un grupo de mujeres mayores para que continuaran cesteando y pudieran enseñar a quien lo desesara. Pese a los sucesivos avatares, seis años después el grupo continúa reuniendose y reviviendo el placer de trabajar palmito. No faltan los pedidos y, diseñadores de diferentes partes del mundo, vienen aquí a encargar trabajos que dificilmente les harían en otro lugar con tánta destreza y calidad. Alegran cosas así.Las madonas se reunen habitualmente en el garage de Catalina Ferrer, una de ellas, y aunque todas conocen perfectamente las diferentes tareas que trae consigo esta cestería, a la hora de faenar juntas cada cual realiza una labor diferente.El corro es el eje y ya metido en él, a veces uno se sorprende embobado siguiendo las diferentes danzas que, en las manos de estas maestras, el palmito va ejecutando ajeno -o marcando el ritmo, ¿quién sabe?- al bailoteo de voces que acá y allá surgen, se apagan o guardan silencio.

viernes, 29 de julio de 2011

Casa de las cestas. Cestas sin casa.

Hace unos días visité 'A casa das cestas', una casa de turismo rural que tiene mi amiga Belén en A Nagaza, una aldeita en plenísima montaña cerca de Trives (Ourense). Muy recomendable para amantes de cestos y público en general. Belén, también cestera, tiene allí expuesta una pequeña colección de cestos que ella misma ha ido realizando en muchos casos. Entre la exposición encontré uno que me llamó especialmente la atención, una vieja cesta da calceta o de fiar (así se las denomina en Galicia); una cestita en que las mujeres, cuando iban a pastorear las vacas al monte, llevaban lo necesario para hacer unos calcetines o hilar lino, por ejemplo. La cestita tenía ese gustoso sabor que el paso del tiempo y uso va dejando en la madera, parecía contar historias de esas que, sin haber vivido directamente uno, al escucharlas se le hacen como propias. Y una de esas 'historias' me la recreó un detalle, el remate del asa: un 'lacito' en que se sentía vibrar el buen temple del cestero que lo hizo; me parecio -y parece, cada vez que lo veo- tan delicado como rotundo (perdón por el palabro, pero en este momento no me viene uno mejor), la firma de un trabajo bien hecho y el regusto que da a quien lo hace y a quien se fija en ello. También este que escribe lleva tiempo recogiendo, acogiendo y acarreando en su nomadeo por distintas viviendas un montonazo de cestas, cestos y demás cosas cesteriles que aumentan día a día. No es, desde luego, una coleccíon porque no me gusta eso de 'coleccionar', podría decirse que son 'historias' escritas en objetos cesteros y que en grupo vienen a contar retazos de lo que ha sido y es buena parte de la cestería (entendida en un amplio concepto) española. Las historias, si son interesantes, no ocupan lugar, al contrario, cuando se las escucha suelen liberarle a uno del propio, pero los objetos sí que lo hacen y yo, de mudanza, ya no lo tengo por lo que han tenido que quedar guardados en cajas de cartón y en silencio. Así que desde aquí lanzo una llamada para que, si alguien tiene noticia de algún lugar donde se pudieran exponer al público dignamente, pues que me lo haga saber y estudiarlo. En España no hay ningún museo o cosa parecida (que yo sepa) especializado en cestería y tal vez esto podría ser un inicio serio de ello. Bueno, pues ahí queda dicho por si acaso.

viernes, 8 de julio de 2011

Black metal

No tenía ni idea de lo que era eso del black metal hasta que Carlos Díez me lo contó: gente de los países nórdicos aderezados de pinchos, maquilladísimos, tocando músicas 'infernales' y vivíendo en bosques. Según cuenta la leyenda parece que acabaron quemando iglesias y matándose entre ellos. La cosa es que, cuando me reuní con Carlos en Madrid para preparar nuestro taller conjunto en ESDEMGA (ver gadget en la columna de la derecha), me propuso utilizar la estética y modus vivendi de esta gente (o al menos lo que sabíamos y el libro de fotos de Peter Beste mostraba) como eje de trabajo con los alumnos. El shock que podía producirnos a todos, alumnos y profes, relacionar algo en principio tan alejado del rollo metal (y particularmente del black) como es la cestería, parecía interesante, tanto por ver qué sucedía como por romper con el cliché que, probablemente, un grupo de jovenes estudiantes de diseño y bellas artes tendrían acerca de aquél viejo oficio.
Y, efectivamente, cuando lo expusimos se quedaron perplejos. La propuesta fue realizar en primer lugar una gran construcción en mimbre entre todos, y después, una pieza personal cada uno. Esas, junto a las fotos del libro que mencioné, fueron las únicas premisas y orientaciones que ofrecimos. Tras un rato de colapso, comenzaron a fluir los dibujos, las ocurrencias y finalmente, de común acuerdo nos decidimos por realizar un pequeño bosque construído con mimbre. Nada de tejer o trenzar: bridas negras a mogollón y bien puntiagudas era lo único que, con el poco tiempo de que disponíamos, nos peremitiría fabricar los árboles siguiendo una sencilla técnica que conjugaba cestería y pinchos black metal . En un día los preparamos y los emboscamos, uniendo sus copas a fin de asegurarlos y conseguir de paso una especie de abovedado que podría recordar al de una catedral.Después vinieron las piezas personales y el uso masivo de basura, perdón, materiales reciclados. Aquí ya no hubo necesidad de dar orientaciones pues la gente se puso frenéticamente a producirlas entre risas y con la imaginación desbordada.Al final del curso tocó la presentación. Nuestra perversa idea (como os podreis figurar, ya plenamente absorvidos por el black metal) era la de rociar el bosque con gasolina y prenderle fuego a modo de performance, pero.... bueno, nos desanimaron. Nos limitamos entonces a vestirnos de negro, maquillarnos rápidamente las caras y saludar al publico con el famoso gestito de las tribus metaleras.Ya en la calle, reflexionabamos Carlos y yo al fresco de sendas cervecitas, que a veces, en talleres breves dirigidos a este tipo de estudiantes, puede que, más interesante que malaprender una técnica artesana o una línea de diseño, sea 'desaprender' alguno de los estereotipos que acerca de cualquiera de esas materias solemos traer.
Foto superior de Peter Beste. Pincha aquí si quieres ver otras del curso. More pictures clicking here.

miércoles, 29 de junio de 2011

Between Sea and Sky, Denmark 2011

Me envía Jan Johansen este precioso video que han montado sobre la exposición en Dinamarca de la que ya os he hablado. Aquí os lo cuelgo por si a alguien le apetece verlo y escucharlo.

jueves, 23 de junio de 2011

De vuelta a los Pirineos

Nueva acción de la Asociación Ibérica de Cesteros en el Pirineo de Lérida. Otra vez, el 'comando' formado por Josep Mercader, Joan Farré y el que escribe, se internó en algunos de los más profundos valles de aquellos montañones en un toma y daca cestero auspiciado por el Ecomuseo de Esterri. El 'toma' vino de continuar recogiendo conocimientos de los pocos abuelos que aun siguen haciendo cestos tradicionales de la zona. En esta ocasión volvimos a visitar al Sr. Manel que nos mostró lo que, según nos dijo, era su última producción. Ultima de verdad, no de temporada, porque nos anunció que había 'plegado', es decir, que ya no iba a hacer más. Ojalá esta decisión sea pasajera y el otoño que viene Manel continúe haciendo lo que tan bien sabe y, a ser posible, enseñándonos más cosas. Seguro que el no leerá esto, pero por si las musillas se lo quieren soplar al corazón, desde aquí nuestros ánimos.
Tras Manel, vino Pedro, que no es ni fue cestero pero que a lo largo de su vida había arreglado muchos tejados de 'bordas', construcciones de alta montaña con techado de paja que servían como cuadras. Queríamos saber cómo se construían aquellas cubiertas hoy practicamente desaparecidas y Pedro fue un magnífico informante. Sobre un dibujo pintado en una servilleta nos fué detallando, paso a paso, cómo colocar las vigas, los tablones, cómo atar la paja, etc. El entusiamo se le fue despertando y se comprometió a echarnos una mano sobre el terreno en caso necesario. El 'daca' (del toma y daca) se llevó a cabo en el propio Museo de Esterri, donde acudieron un buen número de vecinos de la zona a participar en el curso sobre cestería pirenaica que allí les ofrecimos (Pincha en la foto de arriba si quieres ver más). Sorprendente ver a tanta gente joven y menos joven interesada en estas cosas . Lo que con nuestras manos habíamos ido recogiendo de los viejos cesteros ahora se lo pasábamos a las suyas.
Finalmente, propusimos a los alumnos un encuentro directo con un cestero del Valle de Arán, Antonio Leja, que desde hacía tiempo ya se había mostrado dispuesto a hacer una demostración sobre su 'arte'. Y allá nos fuimos el sábado unos cuantos y allá disfrutamos de ese encuentro y de las minuciosas enseñanzas de Antonio.

domingo, 12 de junio de 2011

Construcciones

Camino del Museo etnológico de Barcelona paso por la Plaza de Cataluña. Voy en busca de fotografías y documentos de antiguas construcciones populares y me salen al paso otras nuevas, las que están montando aquí los indignados. En ambos casos, la gente echa mano de lo que tiene alrededor para realizarlas. A ver que os parecen estos ejemplos con sus similitudes y contrastes.



De arriba a abajo: Selvas asiáticas. Plaza de Cataluña. Sur de Portugal. Plaza de Cataluña.
Amazonas. Plaza de Cataluña.

miércoles, 25 de mayo de 2011

Castillos en el aire

Bueno, pues entre tanta revuelta, rebelión, rebelados y desvelados, el Sol de Madrid se coló Entre el mar y el cielo de Odense sin dejarme contaros algo de lo que en Dinamarca pasó. Una experiencia 'chapeau' en la que los que por allí anduvimos tuvimos la oportunidad de compartir días y noches, trabajos e ideas con los compañeros en una torre de Babel idiomática en la que precisamente lo que nos separaba era lo mismo que nos unía. Fue muy interesante descubrir lo que, a partir del eje común de la cestería, cada uno había ido desarrollando. Objetos o instalaciones aparentemente lejanas de aquel oficio que cuando uno se paraba un rato a observar comenzaban a desvelar el tronco común y su desarrollo. Frágiles escaleras apuntando al infinito, barco de mil banderas poniendo música al viento, inmensas jaulas en las vuelan atrapadas las sombras de unos cuervos de goma, brindis al mar con copas de mimbre y sutiles alambres, etc.
Como os contaba, Joan Farré y yo nos decidimos por las nasas (teníamos dos posibilidades pensadas) al examinar el lugar. Fue muy interesante ver como, al igual que les ocurría a los demás compañeros, el lugar, las condiciones metereológicas, la luz, el viento, los materiales iban transformando sobre la marcha cualquier idea inicial que lleváramos. Se aprende mucho dejándose llevar y adaptandose a lo que surge en cada momento. Finalmente, y en esa misma línea, nuestras nasas acabaron siendo bautizadas como "Castillos en el aire" por un suceso inesperado. Os cuento: una mañana de mucho viento (como casi todas) estabamos Joan y yo trabajando en la ladera de la montaña intentándo protegernos de aquél y se nos acercaron unas ancianas danesas con las que comenzamos a hablar en inglés. Iban acompañadas por un viejito que, unos metros más allá, en lo más alto del lugar, se paseaba entre nuestras trampas apoyado sobre su bastón y deteniendose de cuando en cuando ante alguna de ellas en postura aristocrática de mirada al cielo. Finalmente se encaminó hacia donde estábamos alzando el bastón y gritando algo en danés que no podíamos entender. Al llegar a nosotros, nos encontramos con alguien cuyo aspecto y rasgos faciales recordaban a algún personaje sacado de los cuentos de Andersen o de la noche de los tiempos que continuaba diciendonos cosas ininteligibles. Finalmente una de las señorinas nos tradujo: "Os felicita por el trabajo y dice que habeis hecho lo que él siempre soñó construir en la vida: Castillos en el aire." No sé muy bien si son tal cosa (Castillos en el aire) y quizás por eso mismo lo sean, en cualquier caso aquel estupendo anciano así los bautizó y con ese nombre quedaron.

Pincha en la foto para ver más. More pictures clicking on the one above.
Pincha aquí para ver reportaje televisivo

lunes, 16 de mayo de 2011

Cursos de cestería en el CENTRAD

A quien pueda interesar:
Hace unos días se me comunicó por parte de la dirección del CENTRAD (Centro de artesanía y diseño de Lugo) que, desde este organismo, se me suspendía como docente de los los dos cursos pendientes que tenía que impartir a lo largo del 2011 en el Taller del río Rato perteneciente a este Centro: "Elaboración de piteiras" y "Cestas da media y dos zoqueiros". Motivo aducido: "Falta de confianza" por parte de los responsables del CENTRAD en este monitor. Razón de esta "falta de confianza": Haber sido captado por el circuito cerrado de cámaras instaladas en el taller del Rato intentando repartir entre los estudiantes de un curso celebrado unos meses antes un haz de mimbre (10 € aproximadamente, información para quien no esté muy al tanto del precio del mimbre) sobrante y en mal estado sin pedir permiso al Centro aun cuando, finalmente, fue repartido entre ellos tras hablar con el responsable del taller y recibir su beneplacito.
Se me informó, así mismo, que el CENTRAD está estudiando la posibilidad de denunciar lo ocurrido a la policía por si fuera motivo de delito.
Considerando que la mera exposición de los hechos habla por si sóla de la catadura de los que han tomado esta decisión y de su inquina hacia este "malhechor" no haré apenas más comentarios. Es más que evidente que estas personas, cuyos nombres carecen de importancia, nunca supieron encajar que, hace unos meses, un gran colectivo de cesteros mostraran su asombro, reclamaran explicaciones o protestaran públicamente solicitando al Centro reconsiderar la decisión tomada (vease http://nonadesfeitanorato.blogspot.com/ ) hace un año de apartar al que escribe de sus cometidos como asesor del Taller del Rato. Nunca contestaron a las preguntas de los artesanos. Personalmente, siento los perjuicios que, dado el caso, se pudieran ocasionar a los estudiantes de estos cursos programados.

domingo, 8 de mayo de 2011

Entre el mar y el cielo

Ese es el nombre de esta experiencia en Odense (Dinamarca) en la que diferentes artistas-artesanos (el que quiera bautizarse que lo haga) de Europa estamos participando invitados por los organizadores, Jette Mellgren y Jan Johansen que tienen una de las escuelas de cestería más interesantes del continente.
La propuesta consistió en realizar una obra de libre creación cuya única condición es que los materiales empleados fueran fibras vegetales o reciclados. Por qué? Pues porque el lugar de celebración (una maravillosa islita junto a la ciudad) había sido empleada como basurero de la ciudad hasta hace un tiempo en que se limpió completamente. Las piezas se realizan directamente en la isla, al aire (muchísimo, por cierto, casi volamos) libre y quedarán ahí durante una temporada (ahora no recuerdo cuánto).
Por parte de Espana (perdón, estoy en un ordenador danés que no tiene nuestra letra) fuimos invitados Joan Farré y el que escribe (podéis ver la lista completa de los invitados en el gadget sobre esta expo de la derecha) que decidimos hacer nuestro trabajo juntos.
Lo primero fué echar un vistazo a la isla con Jette, Jan, David y Judy Drew (estos últimos pioneros de la nueva cestería en Inglaterra) quienes nos mostraron los lugares más interesantes para trabajar. Nuestra idea era la de construir un grupo de piezas inspiradas en las nasas pero en proporciones "king size". Los lugares cerquita del mar estaban ya ocupados así que, animados por nuestros anfitriones, decidimos hacerlas en el lugar más alto de la zona. Las vistas son maravillosas....el viento también, así que vamos anclándolas a tierra con pedruscos -lo mismo, al fin y al cabo- que si hubiera que hacerlo en el mar. Aquí os van algunas fotos de lo que hemos ido haciendo hasta ahora en este precioso proyecto. Iré contando más.

martes, 3 de mayo de 2011

Olas y líos

Te vas a dar un paseo por la playa y te encuentras que el mar ha 'tejido' un enorme 'tubo' de algas a base de 'olear' sobre ellas. Y te haces un lío si intentas entender cómo, de manera tan 'azarosa', las aguas hacen cosas tan hermosas. Te vas a buscar antiguas piezas cesteras en un museo y te enmarañas en el tiempo. Cantimploras de esparto en Cartagena provenientes de la época de los romanos casi iguales a las que elabora el Sr. Isidro en León más de veinte siglos después con mimbre (pincha). Las olas del tiempo también dejan en este caso su huella 'azarosa' y bella en los tejidos. Y al caer de la tarde deambulas por el puerto y quedas de pronto enredado en el fantástico lío de infinitas vueltas que compone, 'azarosamente' de nuevo, una red dejada al descuido por algún marinero. Quisieras tal vez ahora, ya volviendo a casa, cojer algunas cosillas de las que deja el mar en la playa en esa habitual mezcla de deshechos vegetales y basuras para trenzar algo a modo de juego, y cuando estás en el lío de qué hacer, te encuentras que el oleaje se te ha adelantado y fabricado un precioso nudo.

domingo, 24 de abril de 2011

De cabañas, semillas y flores

Hace unos días recibí un correo de Iker Yurrebaso contándome (en euskera, o sea que no entendí absolutamente nada pero deduje por las fotos que me envíaba) lo bien que se lo habían pasado en su pueblo hacíendo una cabaña de mimbre con un grupo de niños, "y lo bonita que ha quedado", añadiría yo. Iker participó en el curso de construcción con mimbre que realizamos en Valladolid hace algo más de un mes y, en tan breve tiempo, ya ha montado esta experiencia tan buena. Es una alegría que los cursos se desarrollen con buen ambiente, que las piezas que se realicen sean interesantes para los alumnos pero también anima un montón que lo aprendido se propage por otros lugares y con otras gentes, y si son niños, como en este caso, ¡chapeau! , la semillita se ha hecho flor. Enhorabuena. Fotos de Iker Yurrebaso.

sábado, 16 de abril de 2011

Canastros 3

Y sanseacabó. Después de los cestazos vinieron, la armadura del tejado, la cubierta con retamas y paja, el anclaje y esquilado de ambas y las puertecitas pa que no se escapen los ratones; uy, perdón, para que no entren. Como el otro día comentaba, esta ha sido la tercera 'hornada' de hórreos en los últimos cuatro años. Al menos dos docenas de ellos se han distribuido por la provincia de Lugo. Probablemente no son muchos pero ayudan a que la gente se fije en ellos; a los que los vieron de niños seguramente que les removerá recuerdos de entonces, a los que no, tal vez otros sentimientos más indefinidos pero que, vaya usted a saber cómo ni por qué, andan por ahí pululando....vaya usted a saber dónde. Pincha aquí si quieres ver más fotos. More pictures clicking here