
Pues nos montamos en la furgo y nos las piramos a Nowy ... (qué nombre tan difícil), en Polonia. Joan Farré y el que escribe habiamos sido invitados a participar en el macro festival cestero que hacen allí cada dos años y, sin pensarlo mucho, aceptamos. Dos mil kilometros de carreteras son muchos para hacer en dos días así que llegamos un poco reventaos. Nowy tiene las calles repletas de piezas cesteras: maceteros, fachadas de los comercios,...y se precia de tener el mayor cesto del mundo, que está enclavado en un parque del centro de la villa. En el festival, muchísima gente y cesteros de un montón de países, especialmente del este europeo aunque también los había de bastante más al sur. Muy interesante contactar con ellos

y conocer de cerca sus técnicas, cestos y formas de trabajo. El mimbre es por esas tierras el rey, aunque como siempre, hay 'insurgentes', en este caso del tipo de los juncos, la paja o la madera rajada.
Joan llevaba piezas para vender; bueno, vender es un decir, porque los precios de la cestería de aquellos lares son tan bajos que no hay nada que hacer. Vista la actitud del público nos dieron ganas de poner un cartel en el stand con el slogan: PRECIOS DE RISA, y es que no os podéis figurar lo que se reía la gente cuando les decíamos lo que valían los cestos.
Además de eso, los dos íbamos a participar en el certamen realizando las piezas a concurso 'in situ'. ¡Cuántos cesteros trabajando a la vez! A veces abrumaba un poco y uno hubiera deseado tener más tiempo para detenerse tranquilamente con los compañeros.
No esperábamos premios (al menos yo) pero mira tú por dónde a los dos nos cayeron cosas: segundo premio en la modalidad artística a Joan por estos magníficos cestos 'espiraos',

y dos pa´l menda: un tercero en modalidad cestos y el especial del Ministerio polaco de Agricultura, por el hórreo con que concursé.
A la vuelta nos detuvimos un par de días en Berlín. Cerca del hotel donde dormimos había un viejo cementerio del 'Berlín este', tenía un aire especial, como antiguo. Un paseíto por él y una sorpresa: al fondo de un un recodo atisvo una cruz de mimbre: allá que voy, ¿dónde me llevará esta vez la cestería? Al llegar me encuentro una parcelita presidida por la cruz y una escultura con un nombre y una fecha:
Constanze Uhrig. 1980 - 2002 (1). 
Hay también un árbol del que cuelgan corazoncitos de madera con nombres (¿de amigos?) y bolas de mimbre. Un seto rodea un montón de flores muy cuidaditas y un banco. El lugar empieza a atraparte, parece como si ahora 'el recodo' fuera el resto del cementerio, y esta parcelita el gran mundo. Como pidiendo permiso entro a sentarme en el banco y ahí, en el suelo y mirándote, descubro la foto enmarcada con la carita de una preciosa joven que sonríe. De pronto algo en uno se rompe y deja salir un amor desaforado que no entiende de vida y muerte; te abrazas a Constanze imposiblemente, de la misma manera que a este rinconcito tan inmenso y a quien lo haya creado.
En Michelau está el Deutsches Korbmuseum (Museo alemán de la cestería) y, como nos pilla casi de paso, nos acercamos a visitarlo. Cerca (en Lichtenfels) están también la Escuela Estatal de Cestería de Alemania y el Centro de Innovación que trabaja mucho en líneas provenientes de las técnicas y materiales cesteros. El museo está ubicado en un caserón muy bonito y dispone de una colección de cestería del mundo muy grande e interesante, harían falta varios días para verla detenidamente.

Una buena parte de la colección está dedicada a la cestería alemana y en especial a la que se desarrolló aquí a partir de finales del siglo XVIII, una cestería que destaca por el finísimo uso de la tireta de mimbre y la elaboración de piezas que podríamos denominar 'de lujo', perfectamente realizadas y que te asoman a un mundo cestero de impresionante minuciosidad. Muy recomendable visita. Como también lo fué acercarse al Centro de Innovación, donde muy atentamente nos enseñaron los prototipos en que han venido y vienen trabajando, algunos de ellos, como decía, muy inspirados en la cestería. Asombra ver el cuidado y respeto que profesan aquí al oficio y contrasta con la absoluta dejadez e/o ignorancia con que, mayoritariamente, se le trata por estas tierras en que nos toca vivir.
(1) Site que aparecía en una tarjeta a los pies de la foto de Constanze. 'Traducida' por google.