miércoles, 25 de mayo de 2011

Castillos en el aire

Bueno, pues entre tanta revuelta, rebelión, rebelados y desvelados, el Sol de Madrid se coló Entre el mar y el cielo de Odense sin dejarme contaros algo de lo que en Dinamarca pasó. Una experiencia 'chapeau' en la que los que por allí anduvimos tuvimos la oportunidad de compartir días y noches, trabajos e ideas con los compañeros en una torre de Babel idiomática en la que precisamente lo que nos separaba era lo mismo que nos unía. Fue muy interesante descubrir lo que, a partir del eje común de la cestería, cada uno había ido desarrollando. Objetos o instalaciones aparentemente lejanas de aquel oficio que cuando uno se paraba un rato a observar comenzaban a desvelar el tronco común y su desarrollo. Frágiles escaleras apuntando al infinito, barco de mil banderas poniendo música al viento, inmensas jaulas en las vuelan atrapadas las sombras de unos cuervos de goma, brindis al mar con copas de mimbre y sutiles alambres, etc.
Como os contaba, Joan Farré y yo nos decidimos por las nasas (teníamos dos posibilidades pensadas) al examinar el lugar. Fue muy interesante ver como, al igual que les ocurría a los demás compañeros, el lugar, las condiciones metereológicas, la luz, el viento, los materiales iban transformando sobre la marcha cualquier idea inicial que lleváramos. Se aprende mucho dejándose llevar y adaptandose a lo que surge en cada momento. Finalmente, y en esa misma línea, nuestras nasas acabaron siendo bautizadas como "Castillos en el aire" por un suceso inesperado. Os cuento: una mañana de mucho viento (como casi todas) estabamos Joan y yo trabajando en la ladera de la montaña intentándo protegernos de aquél y se nos acercaron unas ancianas danesas con las que comenzamos a hablar en inglés. Iban acompañadas por un viejito que, unos metros más allá, en lo más alto del lugar, se paseaba entre nuestras trampas apoyado sobre su bastón y deteniendose de cuando en cuando ante alguna de ellas en postura aristocrática de mirada al cielo. Finalmente se encaminó hacia donde estábamos alzando el bastón y gritando algo en danés que no podíamos entender. Al llegar a nosotros, nos encontramos con alguien cuyo aspecto y rasgos faciales recordaban a algún personaje sacado de los cuentos de Andersen o de la noche de los tiempos que continuaba diciendonos cosas ininteligibles. Finalmente una de las señorinas nos tradujo: "Os felicita por el trabajo y dice que habeis hecho lo que él siempre soñó construir en la vida: Castillos en el aire." No sé muy bien si son tal cosa (Castillos en el aire) y quizás por eso mismo lo sean, en cualquier caso aquel estupendo anciano así los bautizó y con ese nombre quedaron.

Pincha en la foto para ver más. More pictures clicking on the one above.
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lunes, 16 de mayo de 2011

Cursos de cestería en el CENTRAD

A quien pueda interesar:
Hace unos días se me comunicó por parte de la dirección del CENTRAD (Centro de artesanía y diseño de Lugo) que, desde este organismo, se me suspendía como docente de los los dos cursos pendientes que tenía que impartir a lo largo del 2011 en el Taller del río Rato perteneciente a este Centro: "Elaboración de piteiras" y "Cestas da media y dos zoqueiros". Motivo aducido: "Falta de confianza" por parte de los responsables del CENTRAD en este monitor. Razón de esta "falta de confianza": Haber sido captado por el circuito cerrado de cámaras instaladas en el taller del Rato intentando repartir entre los estudiantes de un curso celebrado unos meses antes un haz de mimbre (10 € aproximadamente, información para quien no esté muy al tanto del precio del mimbre) sobrante y en mal estado sin pedir permiso al Centro aun cuando, finalmente, fue repartido entre ellos tras hablar con el responsable del taller y recibir su beneplacito.
Se me informó, así mismo, que el CENTRAD está estudiando la posibilidad de denunciar lo ocurrido a la policía por si fuera motivo de delito.
Considerando que la mera exposición de los hechos habla por si sóla de la catadura de los que han tomado esta decisión y de su inquina hacia este "malhechor" no haré apenas más comentarios. Es más que evidente que estas personas, cuyos nombres carecen de importancia, nunca supieron encajar que, hace unos meses, un gran colectivo de cesteros mostraran su asombro, reclamaran explicaciones o protestaran públicamente solicitando al Centro reconsiderar la decisión tomada (vease http://nonadesfeitanorato.blogspot.com/ ) hace un año de apartar al que escribe de sus cometidos como asesor del Taller del Rato. Nunca contestaron a las preguntas de los artesanos. Personalmente, siento los perjuicios que, dado el caso, se pudieran ocasionar a los estudiantes de estos cursos programados.

domingo, 8 de mayo de 2011

Entre el mar y el cielo

Ese es el nombre de esta experiencia en Odense (Dinamarca) en la que diferentes artistas-artesanos (el que quiera bautizarse que lo haga) de Europa estamos participando invitados por los organizadores, Jette Mellgren y Jan Johansen que tienen una de las escuelas de cestería más interesantes del continente.
La propuesta consistió en realizar una obra de libre creación cuya única condición es que los materiales empleados fueran fibras vegetales o reciclados. Por qué? Pues porque el lugar de celebración (una maravillosa islita junto a la ciudad) había sido empleada como basurero de la ciudad hasta hace un tiempo en que se limpió completamente. Las piezas se realizan directamente en la isla, al aire (muchísimo, por cierto, casi volamos) libre y quedarán ahí durante una temporada (ahora no recuerdo cuánto).
Por parte de Espana (perdón, estoy en un ordenador danés que no tiene nuestra letra) fuimos invitados Joan Farré y el que escribe (podéis ver la lista completa de los invitados en el gadget sobre esta expo de la derecha) que decidimos hacer nuestro trabajo juntos.
Lo primero fué echar un vistazo a la isla con Jette, Jan, David y Judy Drew (estos últimos pioneros de la nueva cestería en Inglaterra) quienes nos mostraron los lugares más interesantes para trabajar. Nuestra idea era la de construir un grupo de piezas inspiradas en las nasas pero en proporciones "king size". Los lugares cerquita del mar estaban ya ocupados así que, animados por nuestros anfitriones, decidimos hacerlas en el lugar más alto de la zona. Las vistas son maravillosas....el viento también, así que vamos anclándolas a tierra con pedruscos -lo mismo, al fin y al cabo- que si hubiera que hacerlo en el mar. Aquí os van algunas fotos de lo que hemos ido haciendo hasta ahora en este precioso proyecto. Iré contando más.

martes, 3 de mayo de 2011

Olas y líos

Te vas a dar un paseo por la playa y te encuentras que el mar ha 'tejido' un enorme 'tubo' de algas a base de 'olear' sobre ellas. Y te haces un lío si intentas entender cómo, de manera tan 'azarosa', las aguas hacen cosas tan hermosas. Te vas a buscar antiguas piezas cesteras en un museo y te enmarañas en el tiempo. Cantimploras de esparto en Cartagena provenientes de la época de los romanos casi iguales a las que elabora el Sr. Isidro en León más de veinte siglos después con mimbre (pincha). Las olas del tiempo también dejan en este caso su huella 'azarosa' y bella en los tejidos. Y al caer de la tarde deambulas por el puerto y quedas de pronto enredado en el fantástico lío de infinitas vueltas que compone, 'azarosamente' de nuevo, una red dejada al descuido por algún marinero. Quisieras tal vez ahora, ya volviendo a casa, cojer algunas cosillas de las que deja el mar en la playa en esa habitual mezcla de deshechos vegetales y basuras para trenzar algo a modo de juego, y cuando estás en el lío de qué hacer, te encuentras que el oleaje se te ha adelantado y fabricado un precioso nudo.

domingo, 24 de abril de 2011

De cabañas, semillas y flores

Hace unos días recibí un correo de Iker Yurrebaso contándome (en euskera, o sea que no entendí absolutamente nada pero deduje por las fotos que me envíaba) lo bien que se lo habían pasado en su pueblo hacíendo una cabaña de mimbre con un grupo de niños, "y lo bonita que ha quedado", añadiría yo. Iker participó en el curso de construcción con mimbre que realizamos en Valladolid hace algo más de un mes y, en tan breve tiempo, ya ha montado esta experiencia tan buena. Es una alegría que los cursos se desarrollen con buen ambiente, que las piezas que se realicen sean interesantes para los alumnos pero también anima un montón que lo aprendido se propage por otros lugares y con otras gentes, y si son niños, como en este caso, ¡chapeau! , la semillita se ha hecho flor. Enhorabuena. Fotos de Iker Yurrebaso.

sábado, 16 de abril de 2011

Canastros 3

Y sanseacabó. Después de los cestazos vinieron, la armadura del tejado, la cubierta con retamas y paja, el anclaje y esquilado de ambas y las puertecitas pa que no se escapen los ratones; uy, perdón, para que no entren. Como el otro día comentaba, esta ha sido la tercera 'hornada' de hórreos en los últimos cuatro años. Al menos dos docenas de ellos se han distribuido por la provincia de Lugo. Probablemente no son muchos pero ayudan a que la gente se fije en ellos; a los que los vieron de niños seguramente que les removerá recuerdos de entonces, a los que no, tal vez otros sentimientos más indefinidos pero que, vaya usted a saber cómo ni por qué, andan por ahí pululando....vaya usted a saber dónde. Pincha aquí si quieres ver más fotos. More pictures clicking here

miércoles, 13 de abril de 2011

Canastros 2

Mitad de curso y más de la mitad del trabajo hecho. El gran canasto finalizado y la estructura que soportará el tejado de paja lista. Aquí podeis ver unas imágenes de todo esto.

martes, 12 de abril de 2011

Canastros 1

Hoy hemos comenzado en Lugo un curso de hórreos (en algunas zonas llamados canastros). Los hórreos son unas construcciones elevadas del suelo por medio de distintos tipos de pies que se utilizaban (ahora menos) en todo el norte peninsular como graneros, despensas, etc., dependiendo de las distintas zonas. Este tipo de hórreos redondos y realizados con varas a los que nos vamos a dedicar son, probablemente, los más primitivos de Galicia y con el tiempo fueron remplazados por los de madera y piedra. Actualmente sólo son relativamente 'frecuentes' por el interior de la provincia de Lugo, especialmente por la zona de Friol, Monterroso,...Es el tercer curso de canastros que imparto en los últimos cuatro años y a veces da la sensación de que están sirviendo como semillero de recuperación de una especie en vías de extinción. Os tendré al corriente de los avances diarios.

miércoles, 6 de abril de 2011

El Dani

El Dani es la leche (¡empezamos bien!). Un mago, vaya; de esos que antes abundaban en su pueblo (Baños de Montemayor. Cáceres), por ejemplo, y que 'transmutan' la materia 'bruta' (sin menospreciar, ¡eh!) en objetos con forma y uso.Como un buen pastor, cuida de su rebaño de castaños durante la primavera y el verano enderezando a los tuertos, aliviando de su sufrir a los dolidos o librando a los buenos ejemplares de 'chupones' que entorpecerían su curso. Al final del invierno, cual Señora de la Guadaña pero con motosierra, tala la generación de árboles que ha llegado a su madurez y, a lomos de caballerías, entra en su pueblo la carga de la madera con la buena nueva de "habrá cestos este año".Una vez 'curados' los troncos en las tinieblas de las bodegas, los envolverá con fuego en el horno para transformarlos en laminillas de madera finas como papel. ¡Agua para ellas! ¡Háganse flexibles, suaves, amorosas!, y, unas horas después de sumergidas, el milagro está hecho. Entonces les impondrá las manos y, jugando con las tiras a ritmos y movimientos medidos como en un baile, hará, del bruto, cestitos de dos tapas, costureros, paneras, hueveras y una infinidad de objetos tan bonitos como útiles para sus prójimos.Un detalle más, gratuito, los pintará a hierro y fuego con extraños motivos.
En Baños ya sólo queda este 'alquimista' de la madera y, pese a la mágia que corre por esas manos forjadas en el oficio, la producción se le acumula con las malas ventas de este año. Muchos pasan con promesas y lamentos, el Dani masculla desengañao: "¡que yo ya me he muerto y se quién ma llorao!".
Corren malos tiempos para magos; cegados por fuegos fatuos, apenas hay ojos que vean, oidos que oigan o manos que toquen misterios tan palpables como este de la cestería.

Daniel Rodríguez
Cestería fina de castaño.
Baños de Montemayor (Cáceres)
Tfno: 690096451

martes, 29 de marzo de 2011

ACEGA

El domingo 27 tuvo lugar en Friol (Lugo) la presentación pública de ACEGA (Asociación Cesteira Galega) con motivo de la celebración de la Feira do Queixo que, este año, en acuerdo con el Ayuntamiento, se amplió a la cestería. ACEGA la crearon el invierno pasado un grupo de amigos cesteros o/y amantes de la cestería que, a lo largo de estos últimos años, nos hemos ido conociendo a través de los cursos de la escuela de cestería del río Rato. Fruto de los acontecimientos surgidos el año pasado en esa escuela (consultar blog nonadesfeitadorato) este grupo decidó crear esta asociación a fin de continuar realizando actividades en torno a este oficio que quedan resumidas en la siguiente nota:
ACEGA Somos unha asociación nova adicada a un tema vello. Nace con ánimo de xuntar persoas con inquedanzas artesás relacionadas coa cestería e xuntar esforzos para non esquezernos do traballo da nosa tradición e da nosa xente. O que nos move e recoller, intercambiar e difundir as técnicas tradicionais da cestería. Nuestra forma de traballar e asamblearia, sen ánimo de lucro, partidismos ni inxerencias administrativas. ¡ ANÍMATE A FACER UN CESTO CONNOSCO! ¡SACA Ó CESTEIRO QUE LEVAS DENTRO! ¡TRÉNZATE A NOS!

En este primer acto público, además de vender cestos, los amigos de la asociación realizaron demostraciones públicas e invitaron al encuentro a viejos (y no tan viejos) cesteros tradicionales de la provincia, siguiendo así con la costumbre que se mantuvo en la escuela del Rato de reunir en torno al oficio a gentes de cualquier edad, condición y conocimientos. Para no variar con lo que suele ocurrir en estas xuntanzas, comida en común, risas y aprendizaje de unos a otros. Más que larga vida, deseamos a ACEGA mucha vida.
Fotos: Arriba: Logo de ACEGA. Abajo: Algunos de los socios participantes en la feria. (Pincha en esta foto si quieres ver otras).

domingo, 20 de marzo de 2011

¡Vivico de caldero!

¡Vivico de calderooo! pregonan por las calles de Guardamar (Alicante) Mª Tere y Encarna conduciendo la carretilla con la 'saranda' repletita de pescado fresco. (Pincha en la foto si quieres oirlo. Click the picture).
Antes eran más de veinte las mujeres que acudían cada mañana a la lonja para después, esquina a esquina, calle a calle, suministrar de pescado a toda la villa. Ahora ya sólo quedan ellas, y la verdad es que es casi una heroicidad continuar con el negocio intentando hacerse oir entre tanto coche y sin encontrar ya quién les haga esas preciosas bandejas de juncos, las 'sarandas', que, elaboradas con la técnica y material habituales en las nasas mediterraneas, parece que son un caso exclusivo de Guardamar. Pregunto en el puerto por el patrón mayor y me señalan a un hombre delgado y pequeño con aspecto de solitario que fuma un cigarro en la puerta de la taberna. Cordialmente va respondiendo a todas mis preguntas y dándome una información tan precisa y concisa de lo que necesito que parece que leyera mis pensamientos. "Las 'sarandas' para el pescado son unos bandejones propios de Guardamar y fuera de aquí no se han usado, ni siquiera en poblaciones tan cercanas como Torrevieja o Santa Pola. Las mujeres llevan el pescado en ellos para venderlo por las calles y aquí, en la lonja, se emplean para el langostino. Comienza a pescarse ahora en abril y necesitaramos un par de ellos que no sabemos si podremos conseguir." Sabe mucho este hombre sobre mar, barcos, pesca y navegación -probablemente no sólo de la que se hace en las aguas- y se queda uno con las ganas de seguir ahondando en su mar interior. Con una sonrisa de soslayo se despide y parece que no dijera adios sino hasta otra. ¡Ojalá!
Han sido unos días por estas tierras y he intentado curiosear en algunas de las cosas 'cesteras' que por aquí ha habido y hay. Aquí os va otra.
Elche está cerca y en esta ciudad y sus alrededores se fabrican la mayor parte de los ramos de palma empleados en la semana santa en toda España. Conchi, la profe de la escuela que el ayuntamiento ha creado para trasmitir estos conocimientos, me cuenta muy atentamente el proceso de elaboración. ¿Por qué una escuela cuando hay tánta gente trabajando en ello y conociendo sus técnicas? "Pues porque la mayor parte de la producción se limita a hacer lo más fácil y 'rentable' económicamente. Las piezas más elaboradas, con mayor riqueza de motivos, técnicas y detalles son un producto residual y en esta escuela se pretende hacer hincapié en ellas para que no se pierdan." "Esto es un vicio, cuando acabas en la escuela continuas en casa y a veces te dan las tantas de la noche y sigues en ello", me cuenta Jerónimo, uno de los alumnos. Lleva treinta añós trabajando en la palma blanca y ahora aprovecha una temporada de paro para seguir aprendiendo cosas. "Nunca se acaba de saber todo". Tiene más razón que un santo.

viernes, 11 de marzo de 2011

El banco

Y los otros dos bancos, y las vallas, y a la entrada el arbolito de trece varas encordadas formando su tronco: una por cada uno de los participantes en este curso. Lo hemos pasado muy bien tejiendo mimbres, haciendo amigos y transformado un aparcamiento de coches en un lugar de reunión y recreo para los que se acerquen a CEARCAL.
La construcción con mimbre vivo y otras fibras vegetales de piezas como estas y otras, tanto para exterior como interior, es una posibilidad muy interesante y de muy bajo costo. Cualquiera con unos pequeños conocimientos sobre estos materiales y sus técnicas de fabricación puede construirse, solo o con otros, un cenador , una cabaña, un sillón, una verja o un tabique interior y, de paso, disfrutar diseñandolo y haciendolo.

jueves, 10 de marzo de 2011

Mitadeando

La otra mitad de la mitad de ayer. Valla acabada...pero a medias, esperando por un banco a su medida.

miércoles, 9 de marzo de 2011

Mitades

Mitad de la valla de las vallas; mitad de la vista de la valla, y mitad del curso en CEARCAL (Valla-dolid) . Mañana, si no hay novedad, otras mitades a medianoche.

miércoles, 23 de febrero de 2011

Amor desmandado

Dos estrofas de diferentes poetas me revolotean estos días alrededor sin saber muy bien por qué. La primera es de Shakespeare: O, learn to read what silent love hath writ: / to hear with eyes belongs to love´s fine wit. Y, en traducción de Agustín García Calvo, dice: A leer aprende lo que ha escrito amor callado: / oir con los ojos es de amor don delicado. Hace unos días estaba de acá para allá visitando 'abuelos' y recogiendo cuanto me contaban y eseñaban. Algo más, además, ves que se te escapa mientras estás con ellos; después, cuando te detienes, sientes que de alguna manera lo lees en sus caras fotografiadas, sus voces registradas y sus cestos, sombreros o alpargatas regalados. Probablemente, ese 'algo más' también se les escapaba a ellos pero, aunque no quedaran registradas sus caras o sus voces, se podría seguir leyendo en las piezas que fabricaron.

La otra estrofa es de Pessoa: Manda quem manda porque manda, / Importa que mal mande ou mande bem. / Todos sâo grandes quando a hora é sua. / Por baixo cada um é o mesmo alguém. Y, en 'osada' traducción mía, dice así: Manda quien manda porque manda, / bien mande o mande mal produce desdén. / Todos son grandes cuando la hora es suya. / Por debajo el mismo alguien es cada quien. Y de acá para allá he llegado aquí -da igual dónde-, a encontrarme también recitando estos versos que te recuerdan cómo sobre 'lo que se escapa' no manda nadie y, por elocuentes, no necesitan más comentarios.

domingo, 13 de febrero de 2011

Campanario

Al toparme con aquella antigua tiendita de comestibles que aún conservaba intacta el museín del pueblo, el recuerdo de mi padre niño jugando a robar patatas -como él me contaba- en una semejante, me asaltó cual bandolero que te despoja de todo y te deja desnudo en medio de un paraje inhospito desangrandote por la herida que te abrió en las entrañas. No hay otro lugar donde protegerse y curarse de estos ataques más que el del fortín del olvido, pero tiene incontables brechas y los cimientos de barro.
Y por olvidar paso adelante visitando este otro museo que Juan Sánchez tiene en Campanario *, la Serena profunda de Badajoz. A estas tierras se viene a escuchar el silencio, algo así le decía su padre a Isabel Escudero, a quien agradezco que me diera el contacto.
Más que museo yo lo llamaría interesantísima colección; de cantidad de piezas relacionadas con esta comarca que Juan, hijo enamorado de ella, ha ido recogiendo y guardando durante muchos años y a la que se suma otra de figuras-esculturas que él mismo ha hecho con materiales recogidos en el campo: ramas, raíces, cardos, semillas, piedras, fibras vegetales.... Y además, ¡lo que no vemos!, todo el archivo fotográfico, oral , etc., que atesora en su casa y que precisaría de muchas visitas para ahondar en él. Y de nuevo te cabreas viendo todo este rico material apilado en un garage por falta de medios particulares y por la permanente obstinación de los poderes 'públicos' y económicos en seguir relegando a la miseria lo que tan hermosamente el pueblo fue y va destilando de ella. Y es que no hay que engañarse, como dice don Fernando Pessoa: un nuevo dios es sólo una palabra, y a buen entendedor pocas bastan.
Pero siguen las manos, entre risas, conversaciones y silencios, tejiendo la juncia en Campanario. Manos de pastores reunidos en la placita dedicada a ellos con estatua y todo. Un placer poder presenciar a estas alturas de la historia estos corros de sabiduria cestera.
Y por fin, los chozos, esas construcciones también pastoriles que, fabricados con paja o juncos en ocasiones, hasta hace sólo unas decenas de años servían de vivienda en las majadas de la Serena. Juan, cómo no, ha investigado sobre ellos y no sólo eso, sino que acaba de publicar un libro en compañía de Jose Antonio Calle, en que los estudia, describe e inscribe en la vida pastoril de la comarca. Los chozos de Campanario, es el titulo de este estudio tan recomendable y que podéis conseguir solicitándoselo a él mismo: juansanchezhuertas@hotmail.com
*Para visitar este museo puedes contactar con él (Juan Sanchez Huertas, Tfno. 924831375. Campanario)
Fotos: Arriba, Sirena, de Juan Sánchez. En medio, 'corchos' (hueveras) elaboradas con juncia (en primer termino) y con cordones reciclados (atrás). Abajo, chozo.

sábado, 5 de febrero de 2011

Más Cái

Te vas a visitar a Carlos "Soleta" en Medina Sidonia por regalarte de nuevo con su sonrisa y sus preciosas capachas de colores de flejes reciclados. El taller ha decaído un poco desde el último encuentro. Ya no cuelgan del techo tántas ristras de plásticos como antes, ya no hay tántos capachos, tánto color. Sientes como si "Soleta" fuera despidiéndose despacito de sus manos al paso que sus manos se alejan de pleitear. Pero salta el niño al rostro del viejo en una sonrisa y Carlos es una pildora de felicidad.
Hay marineros de piel pómez atestada de barba erizo en Barbate que apenas entiendes cuando hablan. Lo justo para pescar al vuelo un par de palabras: "nasas" y "huncos" (aspirada la h), y tirar del sedal. Se hacían, se hicieron, hasta hace unos años pero el último viejito que sabía lo dejó. Sigo el rastro de la seda y me lleva de la mano de su sobrino hasta una vieja casita soleada en el barrio de pescadores donde el abuelo, en penumbra de saloncito humilde y en corro de su mujer e hija cubiertas con mantas, ve la TV a las 11 de la mañana. Desalentador hasta que, de nuevo, asalta el niño al viejo y nos habla de cuando hacía las nasas, de cómo aprendió y de cómo lo dejo. Para muestra, un par de botones: dos nasitas versión 'bonsai' que hizo no hace mucho y que el sobrino guarda como recuerdo.
Vaya entonces un dato recogido de palabra y fotos para quien le interese: desde el cabo de Creus al de Trafalgar, las nasas igual; en técnica y materiales.
También semejante la rabia de los pescadores desde allá hasta acá: "Quienes prohibieron las nasas no tienen ni idea de pesca", se indignan. "Siempre se usaron y siempre hubo mucha pesca porque las nasas no matan lo que pescan y el pescador puede devolverlo vivo al mar si no le vale. Además, son selectivas, nunca acaban con la cría." "Y esos mismos que prohiben las nasas para 'proteger' la pesca son los que permiten las artes de arrastre que han arrasado este mar" (entiéndase el que toque en cada caso).
Tierra adentro, El Gastor, un pueblito blanco a la revuelta de otra curva camino de la serranía de Grazalema. Montes de bandoleros de leyenda como Jose María "El Tempranillo", personaje que da nombre al museito de artes y costumbres populares que alberga la que fuera casa de su novia.
Hace unos años, no sé si el alcalde, invitó a los viejos del lugar a que trajesen o reprodujesen piezas de las que antiguamente hacían ellos mismos para cubrir algunas necesidades de su vida cotidiana: aperos de labranza, calzado, cestos, herramientas, instrumentos musicales, etc. Y el resultado de aquella convocatoria fue espectacular: una colección repleta de joyas de arte popular realizadas por los vecinos del pueblo. Tan largo sería describiros cuanto ahí encontré que ni me pongo a hacerlo, pero cuando uno recorre las calles del Gastor y va conociendo a sus viejos el misterio se revela, ¡cuántas cosas y con qué arte las saben hacer! En cestería, aquí se encuentran el esparto, la pita, la palma, la vareta de olivo, la anea..., materiales que, en manos de Antonio, Cristobal, José o tántos otros, se convierten en preciosos objetos que no distinguen utilidad de belleza. Y te enamoras de lo que ves, y te vas.

domingo, 30 de enero de 2011

Cá(s)i carnaval

De esta guisa se preparan en Cádiz para dar caña en los carnavales. Francisco, el canastero "mister cañero" con quien estuve esta mañana, presentaba en sociedad estos modelitos diseñados al más puro estilo 'cash & ondeo'.

domingo, 23 de enero de 2011

Museos y deambulaciones

Visita al museo etnológico de Barcelona. De primeras, mi menda desbordado. Objetos cesteros de Cataluña, de Andalucía, de otras zonas de la Península. Más. De Japón, Papúa, Australia o norte de Africa. Pero por encima del desborde geográfico está el de la diversidad de objetos construidos por todas partes. ¡Qué riqueza tan grande! Parece como si la gente de acá y allá hubiera estado jugando desde tiempos inmemoriales con las técnicas cesteras y los materiales que tenían a mano para desarrollar infinitos objetos con incontables aplicaciones, desde las más cotidianas a las más festivas. Y, ¡con qué imaginación! Para muestra, dos botones: fíjaos en estas botas japonesas y en esa máscara de Papúa.

Y lo más dulce, anónimas; botas y máscara hijas de las manos de un misterio que invita a dejarse deambular por él sin demasiadas ataduras a nada ni nadie.

martes, 18 de enero de 2011

Josep Vergés

Si vas a San Pol, pregunta por don Josep.., podría ser el estribillo de una canción marinera. Porque marinero ha sido él toda la vida y a canción sabe cuando lo cuenta. También hizo nasas siempre, como los otros marineros, hasta que hace un par de años tuvo que dejarlo y de echarlas al mar tan encantado como lo hacía. Decir que ahora en San Pol (Barcelona) no queda nadie que sepa hacerlas es recordaros la cantinela de siempre. Las últimas que hizo Josep están colgadas en el pequeño museito que, a pie de playa, han hecho en la antigua caseta donde los marineros echaban la partida junto a la maquina de arrastrar las barcas a tierra y la sillita en la esquina donde Josep hacía sus nasas.
Pero, ¡no cunda el desencanto!: Si voviera a nacer volvería a ser pescador, es lo más bonito que hay, nos dice mientras besa a su padre en una foto en la que aparece con otros marineros.

Una lagrimita, dos lagrimitas..., aquí teneis un amigo siempre que volváis. Y como despedida nos canta una canción que aquí os regalo para que os dejeis mecer al compas de su ritmo de olas. ¡Salud, Josep!

martes, 4 de enero de 2011

Belén

¿Sería San José cestero en vez de carpintero? A la vista de esta pintura uno juraría que sí: vallita protectora armada con varas, tejadillo de paja, camastro (petate, lo llaman en centroamerica) tejido con ¿junquitos? para la Mari y el churumbel..., bueno, al menos el anónimo austriaco que pintó esto en el siglo XIV nos echó un guiño cesteril. Raro, porque también estos días me llegaba a través de un amigo una cita de Levi-Strauss (celebre antropólogo) en la que se refería al poco o nulo caso que se le había hecho a la cestería en los estudios de sus colegas, en los museos y en general en el mundo de la cultura (esto casi que es un elogio, viendo como van esos belenes). El hecho de que la cestería apenas emplee herramientas y que los cestos sean tan perecederos parece, según él, que son "Otras tantas razones que explican el disfavor sufrido". Sin embargo, comentaba tambíen L-S, "En los pueblos sin escritura, este arte ocupa, por el contrario, un lugar importante, a menudo el primero..." Y ahí conviene detenerse, pues llama la atención esa relación entre el "disfavor sufrido" por este arte en la cultura (no olvidemos que la cultura empieza con la escritura, es decir con aquello que 'fija' lo hablado) por "perecedero" y, contrariamente, su aprecio entre los pueblos sin escritura, es decir orales, en que la palabra es también 'perecedera'.
Y ya para rematar, el cuadrito de marras que ahí os pongo, en que se monta todo ese belén cestero para el nacimiento del Verbo, que por cierto, no escribió nada. ¡Hermosa imagen, verdad! Y ya paro amigos, que como veis, con todo este rollo no hago más que traicionarlos.

miércoles, 8 de diciembre de 2010

Cuentos a la noche de los cestos

Un paseo nocturno. Barruntas sin hablar en alto (tan tonto como para que te encierren todavía no estás): ¡Ah, este frío en la cara, qué rico!, y te apretujas contra ti mismo. Arriba, negro encorsetado entre edificios y risitas de estrellas. No quieres mirar abajo, pa qué, con lo agustito que vas así, volando; y además no hay ni dios en la calle. ¡Pum!, al suelo; debe de ser que el Señor sí que estaba. ¡Qué fulano, siempre zancadilleando los vuelos! Dos representantes suyos (bueno, del orden) en la Tierra se me acercan uniformados:
- ...estoy bien, gracias. Es lo que tienen las estrellas, que acaba uno estrellao.
- !!!???
Sólo cuando se van distingo la compañía: basura, cajas de cartón y a su vera un viejo conocido, ese baúl de mimbre que, como suele ocurrir con estos individuos, acaban echándose a la calle. ¡Maldición, no me quito de encima el cesterío ni por asomo! ¡Ahora, seguro que empezará a contarme su vida, me lo estoy oliendo! Parece como si de un golpazo le hubieran desencajado la bocota. Pobre, comienza a enternecerme. Me arrimo a él. En fin, qué se le va a hacer, debe de ser mi sino. Cuenta, hombre, cuenta. Silencio. Alguien alguna vez dijo: ¿No escuchas ese terrible llanto a tu alrededor, ese llanto que los hombres llaman silencio?, y no sé por qué, esa frase se me viene a los labios. No suelta prenda, así que me limito a mirarle y claudicar ante aquellas palabras
¡Qué bien te echaron las teladas, rápidas pero sin prisas! -pienso-. Un cestero de los de antes, seguro, se nota su buena mano. ¿Y los mimbres? Aunque estás bastante castigao, aun conservan firme su asiento. ¿De dónde serían? ¿Cuenca? ¿Salamanca? ¿Valencia? Qué alegre debio de ser su vida allá, en los campos de donde fuese, reventando de mamá cepa para dispararse rápido al cielo acariciaditos por soles, vientos, noches y besos de gotas de lluvia. No te llevo para casa, que ya no me caben más huespedes.
Y me gustaría gritar: ¡Llevénse a este señor, que guardará sus prendas y, si le escuchan, les contará la suyas, las de artesanos, tierras lejanas y noches de acera y desolación! Pero no hay nadie, sólo silencio.

martes, 30 de noviembre de 2010

Barriles, el regalo de Isidro.

Recuerdo que una de las piezas que más me llamó la atención cuando ojeé por primera vez el maravilloso libro de Bignia Kuoni, Cestería tradicional ibérica, fué la cantimplora de mimbre (página 77) utilizada por los campesinos leoneses para llevar el vino al campo. Quién me iba a decir que, quince años después, conocería al 'último' artesano que sigue elaborando esas cantimploras - "barriles", las llaman en su pueblo- y tendría el placer de aprender con él todo el proceso de fabricación. Isidro García comenzó a hacer barriles casi por casualidad. Hará, si no recuerdo mal, unos 25 años que, animado por el entonces maestro del lugar y en compañía suya, se fueron a un pueblo vecino a que les enseñase a fabricarlos un viejillo que los seguía haciendo. El anciano murió y el maestro marchó a Leon así que le cayó a Isidro el papel de heredero de la tradición hasta hoy.
Aquí no hay trampa ni cartón, tan sólo dos manos, una navajilla y poco más. Y mimbres, los que crecen junto a las huertas del pueblo y que Isidro poda, pela y raja cada año. A partir de ahi, paciencia y esmero. Cuarenta horas dice, por decir algo, que le llevan terminar uno. Son más, seguro. Pero no, eso no se mide; cómo se puede contar en horas lo que se escapa del tiempo. ¿Cuánto dura un pensamiento? ¿Y muchos? ¿Y los sentires que mano a mano se les hilvanan en tanto crece la espiral y se conforma el barril ? Eso no tiene tiempo y por tanto tampoco precio. Así que Isidro sólo cobra algo simbólico, una cosa que sirve para recordarnos que nos lo está regalando. Aprovechadlo.
Al final, la pez, esa resina antigua que tánto se empleaba para conseguir recipientes estancos y que ahora casi ni se encuentra. Cuando alguien ve por primera vez un barril, cree que en su interior hay un recipiente de plástico o barro; pues no, nada hay salvo mimbre y pez.
Y ahora, sentarse con Isidro en el precioso patio de su casa y hacer un barril. Disfrutar de las molestias del gato que juega con la tira de mimbre que estás rajando. Esas maravillosas cosas que nunca hace uno y se engaña creyendo que otros sí harán .
Isidro García
Las Heras, 5
Sardonedo. León
987377017 / 659297298
ariasgarca@yahoo.es